“El espacio fiscal para seguir bajando impuestos es poco”

“Ahora, lo más importante es mostrar un camino hacia el equilibrio primario”, dijo Lopetegui y sugirió que eso es clave para la compresión de spreads. También habló del FGS, el camino al desarrollo, la pobreza, el Plan Productivo y la tolerancia del país a la inflación.

 

Aunque hable poco y nada, es un miembro muy importante del Gobierno, sobre todo en el diseño de la política económica. Hablamos de Gustavo Lopetegui, secretario de Coordinación de Políticas Públicas de la Jefatura de Gabinete de Ministros. Por eso, su presencia ayer en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires, donde participó de un almuerzo con las autoridades, ofreció algunas palabras y respondió preguntas del público, era una oportunidad muy apropiada para conocer cómo ve la situación del país uno de los hombres más poderosos de la Casa Rosada.

 

Lopetegui comenzó hablando del desarrollo, ese esquivo estadio para el devenir nacional y sobre lo que han hecho los países en “los que la gente vive materialmente mejor y, sobre todo, los más pobres” pues “la gente como nosotros vive bastante parecido”. La gran diferencia, dijo Lopetegui, no es cómo viven las clases más pudientes sino las más postergadas. Llegar desarrollo “va a ser difícil pues sino lo hubieses hecho todos” y “muy pocos países lo han logrado”. En concreto, sólo 25 países del mundo son desarrollados: apenas el 15% de los más de 160 países y albergan al 12% de los más de 7.000 millones de habitantes del mundo. Participan de ese selecto club 18 países europeos, cuatro fundados por europeos (Canadá, EE.UU, Australia y Nueva Zelanda) y sólo tres más: Japón, Corea del Sur e Israel.

 

¿Cómo hicieron para llegar ahí y qué tienen en común? Tienen democracia, “aún con sus imperfecciones”; segundo, “usan el imperio de la ley para dirimir sus conflictos”; tercero, “un Estado, que está muy presente y en muchos casos es muy grande” y brinda salud, educación, jubilaciones, complementos de ingresos para los que no llegan a determinado nivel, infraestructura física y una macroeconomía estable. “Esa es toda la responsabilidad del Estado”, dijo el ex CEO de LAN. “Todo los demás lo hacen los privados compitiendo entre sí”, agregó. Cuarto, y último, “son todos mucho más abiertos que Argentina y ven al mundo como una oportunidad, y no como una amenaza”. Hacia allí debe ir el país, dijo Lopetegui, y agregó: “Si hacemos eso no hay motivos para pensar que va a tener resultados distintos a los que tuvieron esos países”. No se va a lograr ni en cuatro ni ocho años, acotó.

 

Luego de una breve introducción, llegaron las preguntas del público. La primera, fue sobre la venta de las participaciones accionarias del Estado en el FGS de la Anses. “Por ahora no pensamos venderlas porque pensamos que nos va a ir bien y esas acciones van a valer más. No sería inteligente pues los activos en Argentina van a valer bastantes más en dos o tres años”, dijo. “Nos tenemos fe y tampoco necesitamos venderlas porque tenemos acceso al crédito”, complementó.

 

El cumplimiento de la ley fue un eje recurrente en sus respuestas. “Nosotros tenemos un montón de leyes. Con que las cumplamos sería suficiente. Nuestro principal desafío es comportarnos como sociedad, más que pensar en nuevas leyes”, señaló.

 

Lopetegui también se refirió a las acciones tendentes a reducir la tasa de pobreza que tiene el país (el Indec dará el dato el próximo miércoles). “Hicimos mucho para el bienestar de los más pobres”, dijo, y mencionó la extensión de la AUH a monotributistas, la suba de las asignaciones familiares, el establecimiento la jubilación universal para quienes no hicieron aportes y el hecho de que no se redujo ningún plan social”. El desafío, dijo, “es que haya más empleo en blanco, y sobre todo en el norte argentino”. Quienes viven en blanco y quienes viven en negro habitan “dos planetas distintos”. Estos últimos, “que viven casi en la jungla”, son 3-4 millones, dijo Lopetegui, y eso es “la contracara de la falta de inversión”. Cuando un empleador en negro dice que si paga los impuestos, razonó, “en realidad, está diciendo que lo que yo hago tiene tan baja productividad y valor agregado que no puedo pagar todos los costos que corresponden”. Hay que crear 250.000-300.000 empleos en blanco por año, sostuvo.

 

La presión impositiva, y sobre todo el Impuesto a las Ganancias, también fue parte de las preguntas que llegaban del público. Allí, Lopetegui fue muy claro: “El principal impuesto que Argentina no cobra con respecto a los 25 países desarrollados de los que hablaba al comienzo es el Impuesto a las Ganancias a las personas físicas”, dijo. “Recaudamos poco” por ese tributo, dijo, y defendió “las correcciones” implementados por el Gobierno. “Se van a corregir las escalas y el Mínimo No Imponible tendrá que ir subiendo con la inflación”, dijo sobre los planes a futuro.

 

El funcionario también comentó las bondades del Plan Productivo, lanzado hace poco y “que ataca los ocho ejes de la competitividad” y allí subrayó los desafíos, y también los avances, por ejemplo, en el costo del capital. “Si le pedimos a la empresas que compitan le tenemos que dar igualdad de condiciones contra los que tienen que competir”, dijo y mencionó que el bono soberano a 10 años rinde 5,8% anual en dólares. “Ese el piso de que parten las empresas que pueden financiarse en dólares en el exterior y, a medida que continúe la baja en la inflación, y creemos que va a pasar rápido, las tasas van a bajar acá en pesos”, acotó.

 

También habló de innovación, productividad, eficiencia fiscal e infraestructura. “Hace 12 años que le cortamos el gas a las industrias en invierno”, dijo en tono crítico. Asimismo, también hizo mucho hincapié en la defensa de la competencia, “un tema del que no se habla mucho en el país”. Lopetegui asoció eso a la inflación, a la que describió como “un cáncer” y dijo que “es llamativo la tolerancia que tenemos hacia la inflación”, algo que “el mundo ha desterrado”. Es un veneno que atenta contra la competitividad, dijo. “Gran parte del costo argentino tiene que ver con eso”, amplió. “Nadie tiene idea dónde está parado y todos nos cobramos márgenes distorsionados a todos”, concluyó. Para ello, dijo, bajar la inflación es clave.

 

Por último, también defendió el sinceramiento de la economía. “No había alternativas”, dijo y mencionó que “la demanda ya está creciendo” y defendió “el gradualismo fiscal”, muy criticado por la ortodoxia económica. Asimismo, reforzó la necesidad de aumentar la alicaída tasa de inversión sobre el PIB, y animó a los empresarios a tomar más riesgo y apalancarse. Algo que, dijo, no va a ser fácil porque “para un empresario argentino, entrar a un banco en un síntoma de estar en la lona”. Sugirió, sin embargo, que esa actitud defensiva y precautoria es entendible: “Si vos tenés un país que tiene un cataclismo cada cinco años, estar endeudado es un peligro”.

 

“Hay que aumentar la tasa de inversión en todos lados”, remarcó nuevamente. “Nos hemos pasado muchas décadas combatiendo al capital con éxito”, dijo. “Hay que revertirlo y está al alcance de la mano”.

 

La cuestión de la presión impositiva volvió a aparecer entre las preguntas. “Este año, nosotros bajamos y eliminamos impuestos. Me gustaría preguntarle a algún historiados qué otro Gobierno eliminó impuestos en Argentina. Creo que ninguno”, dijo. “Ahora, en términos fiscales, lo más importante es mostrar un camino hacia el equilibrio primario”, dijo y sugirió que es clave eso para mantener la billetera internacional abierta y seguir comprimiendo los spreads. Y eso, dijo, es algo que hay que cuidar. “Hay que ir hasta principios del Siglo XX para encontrar un bono argentino que rinda menos de 6% en moneda dura”, expresó. Por ende, “el espacio que queda para seguir bajando impuestos, les voy a ser franco, es bien poco”.

 

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