El debate por la productividad

Para el empresariado la discusión requiere como condición inicial la normalización de la inflación. Para los sindicalistas, hay otras prioridades sobre la mesa.

 

Durante el Foro de Inversión y Negocios organizado la semana pasada por el Gobierno, los cientos de concurrentes del mundo de la política y de los negocios pasaron en limpio un par de ideas comunes: los funcionarios nacionales dijeron que Argentina necesita generar nuevos empleos, y los empresarios señalaron que, para cumplir con ese objetivo, se necesitan menos impuestos y más productividad. La “productividad” es una consigna recurrente desde que Cambiemos llegó a la Casa Rosada en diciembre pasado y aparece muchas veces en el discurso del presidente Mauricio Macri mediante la paráfrasis de los dichos de Perón: alude a la productividad como la “estrella polar” que debe guiar al país y suele señalar que “cada argentino debe producir al menos lo que consume”.

 

Consultado por El Economista, el vicepresidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja, ratificó que en la economía nacional existe un problema de productividad, dentro del cual, el problema específico de la baja productividad laboral ocupa un lugar importante. “Hay un factor de distorsión muy grande que es el ausentismo y determinadas rigideces que emanan de normas legislativas y de convenios colectivos desactualizados, que no han ido teniendo en cuenta los cambios tecnológicos y los resultados de este proceso de transformación de las últimas décadas”, precisó. Respecto a este último punto, citó como ejemplo los convenios que todavía incluyen pagos adicionales por computación o normativas rígidas sobre la rotación de turnos. “Cada vez más los procesos continuos no son sólo por razones tecnológicas, sino también por razones económicas, por el tema de la amortización de la tecnología”, ejemplificó.

 

La posibilidad de incluir la productividad como un ítem en las discusiones paritarias de los distintos sectores e, incluso, atar en algunos casos los aumentos salariales a las metas de producción es una idea que ronda en la cabeza de los empresarios y que ya se introdujo, por ejemplo, en la mesa de negociación de los petroleros.

 

El propio Gobierno sembró esa semilla al constituir este año una Comisión de Productividad en el marco del Consejo del Salario Mínimo, Vial y Móvil, destinada a discutir las temáticas de seguridad y salud en el trabajo, calidad de las condiciones laborales, adicciones en el mundo del trabajo, cambio tecnológico, problemática de la tercerización, relación entre impuestos y productividad y ausentismo.

 

Funes de Rioja, que también es el presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), consideró que es un tema que tiene que integrar el curso normal de las negociaciones laborales, aunque advirtió que “los procesos de inflación alta dificultan mucho el debate sobre la productividad, porque en realidad la ganancia en productividad, con relación a la pérdida o a la distorsión que genera la inflación, termina licuándose”. En este sentido, resaltó que si se mira retrospectivamente, se ha puesto mayor énfasis en la productividad en tiempos de mayor estabilidad macroeconómica. En definitiva, para Funes de Rioja la “condición mínima” para dar ese debate son “niveles de inflación mucho más normales”. Además, debe incluir consideraciones especiales “convenio por convenio”, dado que el país conviven sectores de muy heterogéneo dinamismo.

 

El empresario consideró que la viabilidad de esa discusión depende de la “actitud” de los sindicatos, y destacó que hay algunos “mucho más propensos a discutir los problemas de esta naturaleza que otros”.

 

Jorge Sola, secretario de Prensa y Comunicación de CGT y economista del Observatorio Económico Social de la central obrera, dijo a este diario que el diagnóstico de empresarios y gobernantes respecto de la falta de productividad “no corresponde en el marco de una crisis de empleo y falta de inversión”. Para Sola, en caso “de existir” tal problema, “es producto claramente de la falta de inversión por parte del capital privado y la falta de generación de empleo por parte de los inversores”. En este sentido, consideró que “la pelota está en la cancha de quienes hacen la crítica a la falta de productividad”.

 

El referente de la CGT, quien además es secretario gremial del Sindicato del Seguro, consideró que hay otros temas prioritarios en el mundo del trabajo –encabezados por el desempleo, la falta de inversión y la caída del salario real–, por lo que no espera que el problema que tanto preocupa a los empresarios tenga lugar en las discusiones del futuro inminente.

 

“Llegado el momento de discutir sobre productividad, discutiremos también sobre participación en las ganancias de los trabajadores en las empresas”, anticipó el sindicalista e hizo hincapié en que la participación en las ganancias “tiene manda constitucional”, pese a que los empresarios “todavía se nieguen a llevarla adelante”.

 

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