EE.UU.: sin margen para errores

La diferencia entre Trump y Hillary se redujo a menos de un punto en las últimas encuestas.

 

Donald Trump sigue acortando las diferencias y Hillary Clinton le lleva ahora menos de un punto de diferencia, 41% a 40,3% según el promedio de encuestas nacionales que publica el sitio RealClearPolitics. Una brecha que muchos analistas no consideraban posible luego de la ventaja que había sacado Hillary luego de la Convención demócrata. Sin embargo, sus asesores dan a entender que esta situación era previsible y siempre pensaron en que la elección sería reñida.

 

Además, el candidato republicano pasó al frente en estados considerados decisivos como Ohio y Florida, logró empatar en Nevada y Carolina del Norte mientras que recuperó en otros distritos decisivos como Colorado, Michigan y Pennsylvania. De todas maneras, en términos de electores, Hillary sigue liderando aunque por márgenes más acotados (293 a 245 según el mismo portal). Los estrategas demócratas consideran que tienen muchas herramientas para bloquear a Trump en los estados clave y que se le hace muy difícil a un candidato republicano, dada la actual composición demográfica del país, llegar a los 270 electores que son necesarios para ganar mientras que Hillary, aún en un escenario no muy favorable, debería llegar a los 300 electores.

 

Pero aunque los pronósticos sigan siendo favorables para Hillary, no pueden desconocerse los avances logrados por Trump en las últimas semanas. La principal explicación que le encuentran los analistas políticos es un sector de las bases republicanos que antes lo rechazaba comienza a aceptarlo y aun quienes tienen dudas, lo ven como una alternativa aceptable frente a Hillary. En los propios, está entonces la clave de la recuperación de Trump y en ellos también puede estar la consolidación de la ventaja que lleva Hillary. Efectivamente la candidata demócrata tiene como principal riesgo que sea baja la participación electoral en los sectores más jóvenes de la sociedad que se sintieron convocadas que en su momento por Bernie Sanders y que tomaron distancia del proceso político luego de su derrota.

 

En este contexto, los candidatos concentrarán sus esfuerzos en los distritos decisivos que no ha tendido una inclinación electoral tan definida como otros en los últimos meses. De todas maneras, en los próximos días se hablará cada vez más del primer debate entre los candidatos que se realizará el próximo lunes. La que más arriesgará en esa instancia es Hillary porque lidera las encuestas y porque está obligada a demostrar que supera ampliamente a Trump en preparación para el cargo. El riesgo que corre el candidato republicano es cometer algún exabrupto que le aliene el apoyo del algún segmento del electorado. Cualquier error en esa instancia será complicado de remontar porque faltarán sólo seis semanas para las elecciones. El ganador del primer debate puede sacar una ventaja indescontable, aun cuando se realizarán otros en octubre.

 

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