EE.UU: debate clave para las elecciones

El mundo siguió con atención el cruce entre los candidatos por el riesgo que implica un triunfo de Trump para la economía.

 

Al cierre de esta edición se estaba desarrollando el primer debate de los tres pautados entre Hillary Clinton y Donald Trump. El primer tema giró sobre el impacto de los acuerdos comerciales en el empleo y la producción. Los discursos fueron los previsibles. Pero quizás la mayor sorpresa fue que Hillary haya salio primero a cuestionar fuerte y directamente a su adversario y rápidamente puso en evidencia su mayor preparación para el cargo.

 

El mundo estuvo pendiente ayer del primer debate entre los candidatos presidenciales de Estados Unidos. Había un interés lógico dado que los debates pueden tener alguna influencia en el comportamiento de los votantes y eventualmente definir el resultado de las elecciones. Estados Unidos repercute sobre el resto de los países.

 

Más aún estando Donald Trump en carrera ya que su triunfo podría tener consecuencias negativas sobre la economía mundial. El comercio se podría ver resentido, surgiría una gran tensión con China que planteará dudas sobre el desempeño de la segunda economía del mundo y los mercados emergentes verían deteriorarse el valor de sus monedas.

 

Las encuestas previas al debate mostraban una mínima ventaja para Hillary Clinton en la intención de voto pero seguía manteniendo una ventaja sólida en materia de electores. Hoy Trump lidera holgadamente en estados que aportan 164 electores y tienen muchas posibilidades de ganar en otros que le aportarían otros 23 con lo cual llegaría a 187. Luego hay cinco estados competitivos – Florida, Ohio, Nevada, Carolina del Norte y Arizona- y Trump debe ganar indefectiblemente en todos ellos. Si lo hiciera, reuniría 267 delegados, 3 menos de los 270 que necesita para ganar las elecciones. A partir de allí casi no quedan estados en los que puede tener posibilidades por lo que aún ganando todas las elecciones consideradas reñidas, no reuniría los electores necesarios.

 

Otros analistas parten del supuesto de que Trump podría obtener los 206 electores que reunió Mitt Romney en 2012 y que si a ellos se les suman los 60 que obtendría en los estados más reñidos, es decir, que si todo sale bien, todavía estaría a 4 del número mágico. La situación de Hillary es mucho más cómoda dado que arranca con 242 electores que son los que otorgan los estados en los cuales los demócratas han ganado ininterrumpidamente desde 1992. Con sólo triunfar en Florida llegaría a 271, lo mismo ocurriría si gana en un par de estados más chicos en los cuales las elecciones son competitivas. Puede darse el lujo de perder algunos estados clave mientras que Trump no tiene ningún margen.

 

De todas maneras, apenas termine el debate comenzará otro que será determinar quién ganó y logró llevar con más éxito su estrategia. Instalar la idea de que se superó al adversario es muy rentable en términos de consolidar una candidatura y por eso ambos tratan de imponer un análisis que los favorezca. Pero la tecnología permite hoy seguir al instante las reacciones del público a medida que se desarrolla el debate con lo cual limita las estrategias de campaña.

 

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