¿Cómo impacta la baja del IPC a los bonos CER?

Los expertos consultados sostienen que los papeles ajustados por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) siguen siendo interesantes porque garantizan un rendimiento real aun cuando el Gobierno logre su objetivo de reducir los aumentos de precios.

 

por Dolores Ugarte

 
Los analistas coinciden en que los bonos argentinos que ajustan por inflación siguen acaparando el interés de los inversores en la plaza local, ya que mantienen buenos rendimientos a pesar de la sorpresiva (o no tanto) desaceleración en las alzas de los precios minoristas.

 

Los expertos consultados sostienen que los papeles ajustados por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) siguen siendo interesantes porque garantizan un rendimiento real aun cuando el Gobierno logre su objetivo de reducir los aumentos de precios. “Lo peor ya pasó”, afirman.

 

¿Deflación?

 

Sorprendió hace algunos días la noticia de que Argentina había registrado, después de mucho tiempo, índices inflacionarios realmente bajos y, en el caso de la Ciudad de Buenos Aires, hasta se llegó a experimentar deflación. El IPC GBA del Indec, por su parte, marcó una fuerte desaceleración: fue de sólo 0,2% y hubiera sido de 0,9% si la Corte Suprema no hubiera anulado el aumento en las tarifas de gas.

 

En esta dirección, Esteban Domecq, director de Invecq Consulting afirmó que “la medición de la inflación en agosto sufrió el impacto particular de la retracción del ajuste de las tarifas tras el fallo de la Corte que obligó a retrotraer el cuadro tarifario a los valores de marzo. Esto se vio reflejado en los niveles de inflación de agosto”.

 

Efectivamente, según los registros de la Dirección General de Estadística y Censos porteña, hubo deflación en CABA (-0,8%) y eso se sintió inmediatamente en los papeles: el precio del nuevo Boncer 2021 perdió cerca de 2% después de conocerse la noticia.

 

Algo similar sucedió con otros títulos ajustados por CER, si se los compara con la firmeza que exhibieron bonos dolarizados que siguieron con cotizaciones muy firmes y rendimientos en baja.

 

En esa línea, Domecq explicó que “el impacto que tiene esto sobre el CER es negativo para este mes en particular pero, no obstante, es de esperarse que tengamos el efecto inverso en los próximos meses con el ajuste escalonado que se espera para las tarifas públicas”.

 

Un informe que realizó la consultora ACM, que dirige Maximiliano Castillo, también analizó en detalle la situación que enfrentan los bonos CER, y llegó a la conclusión de que éstos no son aún más afectados porque los inversores extranjeros los eligen para realizar carry trade, es decir, aprovechar la apreciación del peso contra el dólar a través de instrumentos financieros.

 

En el marco del mini-Davos, el Presidente se refirió a la evolución de la inflación luego del fallo de la Corte y aclaró: “La deflación es una circunstancia porque, todos sabemos, la tarifa cayó pero va a volver a aumentar. La inflación va a estar en torno al 1,5% mensual hasta llegar en un par de años a un dígito anual”.

 

“Tenemos que estar comprometidos a que eso se sostenga en el tiempo”, continuó Macri, y luego agregó: “La gente entiende que estamos en una etapa de esfuerzo, de mérito personal, de progreso. Todos estamos dentro del mismo colectivo. Yo siento que la mayoría de los argentinos lo hemos entendido”.

 

El impacto

 

Dados los últimos acontecimientos y contemplando que tanto la Administración macrista como las consultoras privadas coinciden en que la inflación reducirá su ritmo sostenidamente en los próximos meses, ¿conviene comprar este tipo de activos financieros ante la oportunidad de que el BCRA no esté en lo cierto?

 

“Lo peor respecto a los bonos atados al CER parecería haber terminado. La corrección ya se realizó y ya es tarde para desprenderse de estos activos. De cara al futuro, creo que siguen siendo una buena alternativa de inversión para diversificar la cartera, sobre todo teniendo en cuenta la recomposición de las estadísticas públicas del gobierno, con lo cual si las mediciones funcionan correctamente, invertir en estos bonos permitirá obtener un rendimiento positivo en términos reales”, sugirió Domecq.

 

A esta visión se sumó Diego Martínez Burzaco, economista de Inversor Global, que coincidió en que la inflación de agosto no es un dato real significativo. Por eso, afirmó que “para decidir si los bonos en CER siguen siendo una buena alternativa debemos estimar cómo será la inflación de acá a doce meses. Si le creemos al Gobierno, que en 2017 tendremos una inflación de 17%, entonces los bonos CER no son atractivos ya que hay que priorizar la inversión a tasa fija mientras el interés se mantenga alto. Si no se alcanzara esa meta, entonces los bonos siguen siendo atractivos”.

 

Para el especialista, no se llegará a cumplir con el 17%, pero recién se decidiría cerca del mes de diciembre, “donde podría tener un panorama un poco más cierto”.

 

Los bonos CER más conocidos son el Bogar 2018 (NF18) y el Discount (DICP), que exhiben una suba anual en torno al 20% y 25%, respectivamente. También se puede adquirir el Boncer 2021, un bono bastante novedoso que sigue despertando el interés del mercado.

 

En todos estos casos, el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) se calcula en base a evolución mensual del IPC GBA del Indec y, por eso, es ese el principal indicador que hay que tener en cuenta a la hora de decidirse o no por esta inversión.

 

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