Caen ventas en ciudades de frontera por la inflación

 

Cada vez se sienten más los “efectos colaterales” de la inflación y el atraso cambiario en las llamadas ciudades de frontera. Salir del país para hacer compras en localidades cercanas pero del exterior se transformó en una práctica común en muchas localidades de los confines del país, algo que beneficia, ciertamente a los consumidores por el ahorro de dinero que supone comprar bienes o contratar servicios semejantes por menos dinero que en la Argentina, pero perjudica y mucho a comercios, y por añadidura, a industrias de nuestro país.

 

Esta realidad fue confirmada ayer por el ministro de Hacienda de la provincia de Misiones, Adolfo Safrán, en diálogo con la agencia de noticias Télam. Según reveló el funcionario, desde mayo “los misioneros gastaron más de $ 600 millones mensualmente en distintos comercios de ciudades limítrofes como Encarnación (Paraguay), Porto Xavier, Santo Antonio o Barracao (Brasil)”. Para llegar a esa cifra Safrán se basa en el saldo promedio de las cuentas sueldo bancarias y de la recaudación de tributos provinciales como indicador de la actividad económica.

 

 

“No olvidemos que la masa salarial del sector público provincial hoy representa cerca de $ 1.300 millones, y con estos cálculos estamos en condiciones de afirmar que más de la mitad se fuga a los comercios de Brasil y Paraguay, con el consecuente impacto negativo que ello significa en la recaudación local”, explicó el ministro.

 

Las razones

 

Por debajo de este comportamiento subyacen las asimetrías económicas entre la Argentina y varios países limítrofes, que tienen precios más bajos en productos de consumo masivo. Éste uno de los principales problemas que enfrenta el comercio en Misiones, pero no solamente allí. También ocurre en varias provincias cordilleranas, cuyos habitantes ven en ciudades chilenas una oportunidad de ahorrar unos pesos.

 

El flujo comercial fronterizo con Brasil y Paraguay es una práctica habitual en Misiones, y durante muchos años el tipo de cambio fue favorable a brasileños y paraguayos, quienes llegaban hasta ciudades misioneras detrás de productos made in Argentina. En los últimos años la tendencia se revirtió y se profundizó “con la salida del cepo cambiario”, afirma Safrán. El funcionario considera que la brusca depreciación del peso frente al dólar “no ayudó a mejorar la relación de precios internos con los de Brasil y Paraguay, dado que el dólar quedó establecido a valores inferiores a los que se comercializaba en el mercado del ‘dólar blue’, que era el precio de referencia a diciembre de 2015”, subrayó Safrán.

 

Además del impacto en los comercios, ciertamente, esta modalidad de consumo tiene efectos en la recaudación. “La Nación también deja de recaudar impuestos nacionales y, para graficar, la situación sólo basta deducir el 21% del IVA de esos $ 600 millones mensuales y nos arroja otros $ 120 millones que la Nación deja de percibir y por lo tanto de coparticiparnos”, explicó.

 

El ministro misionero alegó que, de persistir esta diferencia de precios, los efectos podrían ser más catastróficos que los acontecidos hace 20 años, “cuando en plena convertibilidad del peso, con una moneda local sobrevaluada, las localidades fronterizas de Misiones, como Posadas, Puerto Iguazú, Bernardo de Irigoyen, San Antonio, San Pedro y San Javier, entre otras, se transformaron en verdaderas ciudades fantasmas”.

 

Pedido de beneficios

 

Desde sectores del comercio y la pequeña industria reclaman algún tipo de ayuda oficial. En el Gobierno recuerdan que la ley 27.264, conocida como ley Pyme, en su artículo 10 faculta al Poder Ejecutivo a implementar compensaciones para las micro y pynes en las zonas de frontera, por “asimetrías y desequilibriuos económicos provocados por razones de competitividad con países limítrofes”. Largas filas se arman los fines de semana para cruzar la frontera panorama.

 

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