Australia, Canadá y el desarrollo argentino

La comparación sufre de una debilidad fundamental: a diferencia de lo que supone la percepción general, ellos tienen muchos más recursos que nosotros.

 

por Pablo Mira (*)

Varios artículos recientes analizan las opciones de crecimiento de Argentina, focalizándose en países cuyas experiencias podrían copiarse. La más referida es Australia, país que hoy está entre los más desarrollados del mundo y dispone de un ingreso anual per cápita que supera entre dos y tres veces al de la Argentina. El otro espejo, menos citado, podría ser Canadá, un país que también ha vivido de sus recursos naturales y cuyo PIB por persona es muy similar al de Australia.

 

Aunque estas comparaciones a algunos les pueden resultar algo forzadas, hay que reconocer cierto avance analítico: hasta no hace mucho se exigía a Argentina seguir el camino de los “tigres” del sudeste asiático, que experimentaron un desarrollo extraordinario gracias a una fuerte apuesta a la educación y la tecnología, con la participación decisiva del Estado. Esta lógica es inviable para nuestro país, y además poco razonable, siendo que los recursos naturales de que disponemos seguirán siendo un activo a aprovechar.

 

Las debilidades

 

Pero la comparación con Australia y Canadá sufre de una debilidad fundamental: se asume que estos países pasaron de exportar recursos naturales a vender productos industriales. Esto no es así. Canadá y Australia siguen siendo países que viven de sus recursos naturales. La diferencia fundamental con Argentina, en contraste con lo que opinan muchos, es que estas economías tienen muchos más recursos.

 

En efecto, Argentina exporta productos primarios por al menos de US$ 1.000 por habitante por año mientras que Canadá vende a otros países US$ 5.000 por canadiense anualmente, cinco veces más. Y el tan mentado Australia, exporta aún más: US$ 6.000 per capita en recursos naturales. Y si hablamos de aprovechar la suba de los precios internacionales, en el pico de los precios las commodities Argentina exportaba US$ 1.300 per capita y Australia casi US$ 10.000. El Banco Mundial (BM), en 2006, estimó la riqueza natural per capita de Argentina en US$ 10.000, la de Australia en US$ 25.000 y la de Canadá en US$ 35.000.

 

Esta es una diferencia de punto de partida extraordinaria. Argentina era el granero del mundo a principio del Siglo pasado, cuando sus recursos per capita eran gigantescos. En aquella época, la distribución del ingreso era muy regresiva, y cuando se empezó a repartir la población creció más aceleradamente. Esta dinámica transformó con el tiempo aquel granero en un almacén de tamaño mediano, y en las últimas décadas asistimos a un desarrollo limitado porque el país sufre cíclicamente para hacerse de reservas. Es cierto que el caso argentino difícilmente se pueda reproducir a partir de otras experiencias de desarrollo tardío que hoy conocemos. Pero no olvidemos lo importante de disponer de recursos en el proceso de crecimiento.

 

No quiero ser malinterpretado. No estoy sugiriendo que el camino del desarrollo argentino sea apostar a los recursos naturales y no a la industrialización o a la exportación de servicios. Sólo remarco que los casos de Australia y Canadá, lejos de ser milagros de geniales políticas de desarrollo, simplemente reflejan un uso coherente de una gran riqueza, evitando su concentración en pocas manos y canalizando estos recursos de una manera razonable hacia actividades rentables.

 

El camino Argentina tiene mucho menos margen, y todo apunta a un derrotero que descubra pequeños nichos para vender sus marcas en el mundo para mantener la restricción externa a raya. No es obvio que esto logre resolver en el corto plazo los problemas sociales que todavía nos aquejan.

 

(*) Economista

 

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