Argentina, fuera del radar regional en IED

Un informe de la consultora DNI alerta sobre la necesidad de elaborar nuevas estrategias para captar inversión extranjera directa

 

En momentos en que Argentina busca reinsertarse en el mapa regional de inversiones y capturar así la mirada de los grandes jugadores a nivel global, un análisis del desempeño que tuvieron las inversiones extranjeras directas (IED) revela que más allá de lo que haga cada país, lo cierto es que el último año los flujos de la inversión fueron preferentemente a mercados desarrollados, en tanto se registró un marcado descenso en América Latina. Por otra parte, seis de cada diez dólares invertidos por compañías del exterior, correspondieron a fusiones y adquisiciones, en tanto hubo un crecimiento marginal de proyectos nuevos, los llamados greenfield.

 

Estos son algunos de los aspectos que consigna un informe de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI). El débil crecimiento de la economía internacional en 2015 no fue obstáculo para que la inversión extranjera directa creciera 36% en términos globales y llegara al máximo nivel desde 2007, asegura el informe. Sin embargo, el reparto de esos flujos no fue parejo. Mientras las economías desarrolladas registraron un incremento de los mismos y en algunas regiones como América del Norte se dispararon 89%, América Latina tuvo una caída del 11,2%.

 

Otro punto de interés en el análisis es el perfil de las inversiones extranjeras directas, ya que una parte importante de ese crecimiento se debe a operaciones de fusión o adquisiciones (M&A) que crecieron 61% interanual. En contraste, los greenfield se mantuvieron casi sin movimientos, creciendo apenas 0,9%.

 

“Esto pone en advertencia a Argentina, porque en el mundo en 2015 las inversiones para proyectos nuevos casi no crecieron. Y además–y esto debe preocupar a Argentina– en 2015 en Latinoamérica las M&A decrecieron 60,2% y los proyectos “greenfield” cayeron 16,2%.

 

En el contexto regional y pese a sus dificultades económicas que ya arrastraba el año pasado, Brasil fue el gran beneficiario de la IED.al menos en comparación a los otros países. “Aún con un descenso (-23%), Brasil fue el único país latinoamericano en el lote de los diez principales receptores de IED en el mundo el año pasado (el octavo, con US$ 56.000 millones). La IED creció en Norteamérica, Europa y Asia Emergente; y decreció en el resto del mundo”, asegura Marcelo Elizondo, director de DNI.

 

Argentina relegada

 

Según datos de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) en 2015 la inversión extranjera directa llegó a los US$ 11.655 millones en nuestro país, algo así como el 2% del PIB. En los últimos cinco años Argentina recibió alrededor de la mitad de IED que Chile, y apenas el 20% de lo que captura Brasil y también se ubica por debajo de México y Colombia. En números concretos nuestro país apenas trapa el 6,5% de la IED reginoal.

 

“Resulta notable observar que Argentina recibía hace veinte años cifras similares de IED que en los años actuales, mientras la región elevó la recepción de IED desde unos US$ 22.000 millones (promedio 90/95) a unos 110.000 millones en 2005, unos 113.000 millones en 2010 y casi 180.000 en 2015.

 

Por otra parte, Argentina debería enfocarse en modificar la composición de la inversión extranjera directa que llega a estas costas. El informe de DNI asegura que a nivel regional el principal componente de la IED corresponde a “aportes de capital (50%), algo que es necesario como en agua en nuestro país. Le sigue la “reinversión de utilidades” (25%), que en el caso de la Argentina y forzada por el cepo cambiario llegó a la mitad en 2013, a dos tercios al año siguiente y a “más del 100% del total (hubo resultados negativos en préstamos y aportes)”, en 2014, señala DNI.

 

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One Comment

  • Juan Sagredo dice:

    Yo creo que Argentina no es atractiva para la IED por ser un país de elevados costos de producción por lo cual se hace difícil exportar al resto del mundo, por el elevado valor de sus productos y su ubicación geográfica distante de los compradores potenciales. Un ejemplo modesto es el vino argentino que es cada vez menos competitivo. Tendría que empezar firmando tratados de libre comercio con medio mundo o con el mundo entero, lo que se hace difícil con la arraigada cultura del proteccionismo, lo que es antagónico con el libre comercio. Le va a costar cambiar sus arraigadas costumbres, estos cambios toman tiempo y el pueblo tiene apremio y temor al cambio. Argentina tiene la maldita costumbre de corrupción y sobornos que complican sobremanera a los inversionistas, lo que requiere de leyes duras difíciles de soportar para su cultura permisiva.

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