El momento Trump de la campaña

El 7 de junio habrá elecciones primarias en varios estados, entre ellos California que está mostrando una inesperada paridad en la intención de voto entre Hillary Clinton y Bernie Sanders.

California concentra la atención de los candidatos presidenciales en Estados Unidos. En el estado más grande del país habrá primarias el 7 de junio y el proceso electoral entrará en una nueva etapa a partir de ese día.

 

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El mayor desafío lo tiene Hillary Clinton que hasta hace poco lideraba cómodamente las encuestas sobre intención de voto, pero su rival, Bernie Sanders, se acercó mucho y ahora se prevé una elección reñida. Hay pocas dudas de que finalmente Hillary obtendrá la candidatura presidencial demócrata pero será un golpe para su campaña si es derrotada en California. Nada salió como preveía Hillary ya que esperaba que a esta altura de la campaña ya estuviera todo definido. Pero la carrera sigue. Sanders ganó en 21 estados, un número sin precedentes para alguien que no será candidato y todavía puede sumar algunos triunfos en las primarias que faltan. Hillary tiene muchos más delegados (2.310 contra 1.542) porque hasta ahora l han dado su apoyo la mayoría de los superdelegados que son dirigentes del partido (541 a 43) pero su ventaja se reduce a menos de 300 entre los delegados que fueron electos por el voto popular (1.769 a 1.499). ¿Cuál es la estrategia de Sanders? Ganar en California y llegar a la Convención con un número de delegados surgidos de las primarias similar al de Hillary, algo difícil pero no imposible. Y a partir de allí, intentar convencer a los superdelegados de que él es el mejor candidato para enfrentar a Donald Trump. Todo indica que no le alcanzará para obtener la nominación pero el resultado de California no será inocuo. Si gana Hillary, su candidatura recibirá un apoyo decisivo y Sanders quedará, finalmente, fuera de carrera. Si pierde, igual obtendrá la nominación pero su imagen sufrirá un daño y no saldrá fortalecida de la larga temporada de primarias, sino debilitada. Quedará claro que no es una buena candidata porque no logra despertar entusiasmo en la base demócrata ni en los segmentos jóvenes de la sociedad pero sigue siendo quien más posibilidades tiene de llegar a la Casa Blanca dada la debilidad de los republicanos y la resistencia que genera su candidato.

 

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Tanto Hillary como Trump tendrán por delante el desafío de unificar a sus partidos detrás de su candidatura. En el caso de los demócratas, la tarea no será sencilla luego de una temporada de primarias más extensa de lo que se esperaba en la que expusieron visiones políticas bastante disímiles. Los votantes de Sanders tienen posiciones progresistas y si bien no les gusta Hillary está claro que menos aún quieren su alternativa que sería un gobierno republicano con un sesgo de derecha populista. Por otra parte, si bien Hillary representa al establishment político tradicional que hoy está muy cuestionado en Estados Unidos, la posibilidad de que por primera vez una mujer sea presidente puede ser finalmente un aliciente para aquellos que apuestan por los cambios. Pero Hillary deberá esforzarse mucho para diseñar una campaña que la coloque como una figura atractiva para el electorado. Por otra parte, deberá ser creativa para encontrar una estrategia adecuada frente a Trump dado que el análisis político convencional y las campañas tradicionales pueden ser poco efectivos cuando hay que enfrentar a una figura que juega con reglas distintas a las habituales en la política y que hoy se ha convertido en el centro de atención.

 

Pero tampoco es sencilla la situación de los republicanos. Trump no es un candidato querido por el establishment partidario que lo considera un populista con escasa identificación con los valores tradicionales del partido. Es, si se quiere, la contracara de Hillary porque tiene mucho apoyo en las bases republicanas pero poco en la dirigencia. Todo se encamina hacia una campaña presidencial en la que ninguno de los dos candidatos genera entusiasmo en amplias franjas de la población ni los inspiran con un proyecto y visión de país. El principal argumento que tendrán muchos para votarlos es evitar que gane el otro. Y todavía son más los que no quieren a ver Trump llegando a la Casa Blanca que aquellos que no desean que lo haga Hillary.

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