Los economistas de los presidenciables

Presentes en la UIA

La UIA convocó a cuatro economistas – Miguel Bein, Javier González Fraga, Rogelio Frigerio y Marco Lavagna– que pertenece a distintos espacios políticos para dar su visión sobre los pasos que debería dar el próximo Gobierno a partir del 10 de diciembre. El lema del encuentro fue “Macroeconomía para el desarrollo industrial”.

Ninguno de los panelistas se apartó de un libreto medido, evitando así incomodar a los candidatos que representaban. Las definiciones fueron políticamente correctas: no se habló de ajuste, ni de grandes devaluaciones, ni de ganar competitividad a través del deterioro de los salarios. También, a tono con los tiempos que corren, hubo realismo político en las propuestas. Quedó en claro que no puede tener viabilidad económica ningún plan que no pueda sostenerse por la falta de apoyo político.

Bein se refirió al contexto internacional y en ese sentido transmitió dos datos: uno positivo y otro negativo. El primero es que, dado el elevado endeudamiento de las familias y el Gobierno de Estados Unidos, la suba tasas de interés será suave y gradual. Por lo tanto, seguirá habiendo dólares abundantes que buscarán oportunidades en el resto del mundo. El dato negativo es que, a su juicio, Brasil seguirá con su política de tener una moneda local pero esa decisión tiene un precio: la tasa de interés duplica a la de inflación. Definió a esa estrategia como favorable para los bancos pero perjudicial para la producción. “Brasil es un país manejado por los bancos, que logró construir una moneda nacional a un altísimo costo”, dijo el principal asesor económico de DOS. En otras palabras, Brasil seguirá creciendo a tasas bajas y esa no es una buena noticia para Argentina.

A su turno, Javier González Fraga hizo hincapié en la necesidad de producir un shock de confianza para estimular la inversión productiva. “La verdadera opción es entre ajuste y shock de confianza”, dijo, y agregó: “El desafío es recuperar equilibrios macro sin reducir el salario real mediante un fuerte aumento de la productividad”. Ir eliminando las trabas al comercio y dejar las retenciones sólo para el caso de la soja fueron algunas de sus propuestas. También afirmó que es necesario establecer metas de inflación pero sin cometer el error de Brasil que siempre fija objetivos que no se cumplen. González Fraga no cree que la política monetaria sea la herramienta para bajar la tasa de inflación sino que hay que mirar el frente fiscal. Y apuntó a reducir los subsidios que benefician a los sectores de mayores ingresos.

Todos los panelistas coincidieron en la necesidad de llevar la tasa de inversión a 25% del producto para que el país pueda crecer en el largo plazo. También sostuvieron que para levantar el cepo hacen falta que ingresen dólares. Las vías son tomar deuda aprovechando el bajo nivel de endeudamiento que tiene el país (“somos el país más desendeudado del mundo”, dijo Bein), incrementar el superávit comercial y recurrir – como sostuvo Rogelio Frigerio– a esa suerte de “fondo anticíclico” que conformó el sector privado en los últimos años.

Pero la clave será generar confianza y para ello las medidas que se pongan en marcha deberán demostrar que son técnicamente consistentes desde el punto de vista económico pero también aceptables socialmente (“la Argentina no va a desarrollarse en base a salarios bajos”, dijo Frigerio). De lo contrario el escenario puede complicarse para las nuevas autoridades porque, como destacaron todos los economistas, no se prevé ninguna situación complicada hasta fin de año y, como afirmó Marco Lavagna, la gente irá a votar con plata en los bolsillos.

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