La efectividad del corto plazo

La estrategia de impulso al consumo no resulta sostenible

(Columna de Martín Vauthier, economista del Estudio Bein & Asoc.)

El escenario macroeconómico que venimos sosteniendo desde el año pasado empieza a confirmarse, con una mejora en los indicadores de consumo en un contexto de moderación en la inflación y la presión cambiaria. Esto se da con una combinación de un dólar deslizándose a un ritmo del 1% mensual con una tasa de interés de Lebacs que lo duplica, disponibilidad de dólares financieros (incluyendo el swap con China y las emisiones de la Nación, la ciudad de Buenos Aires, YPF y ahora la provincia de Buenos Aires) y una demanda de pesos que se sostiene en un contexto de restricciones cambiarias.

En el último mes, los plazos fijos en pesos del sector privado crecieron casi 36% interanual, con una tasa de interés que remunera el ahorro bancario en pesos de 1,5% en el segmento mayorista y 1,7% en el minorista. La brecha respecto al tipo de cambio implícito en las operaciones de contado con liquidación se redujo a la zona del 30%, frente a un promedio superior al 60% en septiembre de 2014, mientras que las reservas, endeudamiento del BCRA mediante (i.e. swap con China e incremento de pasivos no estructurados con importadores y compañías extranjeras), se ubican hoy por encima de los US$ 33.000 millones, aun considerando el pago de la cuota comprometida al Club de París y sin incluir los dólares de la última colocación de la provincia de Buenos Aires por US$ 500 millones.

Adicionalmente, y si bien por el momento se mantiene algún grado de conflictividad en gremios no afines al Gobierno, en las últimas semanas se cerraron varios acuerdos paritarios, cuya primera cuota comenzaría a incidir en junio. En la mayor parte de los casos los números se cerraron algo por encima de la pauta oficial de 27%, ubicándose unos puntos por encima de la inflación en el margen (en la zona del 24%, ancla cambiaria mediante) y derivando en una mejora del salario real. Vale recordar que en el mes se contabiliza también la primera devolución de Ganancias para el segmento que cobraba entre $15.000 y $25.000 mensuales entre enero y agosto de 2013, y que la mayor parte de las paritarias acordadas incluye pagos retroactivos.

Además de la dinámica de los salarios, el financiamiento vinculado al plan Ahora 12 impulsó el financiamiento mediante tarjetas de crédito, que en mayo acumula una suba superior al 43% interanual.

En este contexto, el repunte en el consumo, incluso con “salarios viejos”, comenzó a reflejarse en varios indicadores. Las ventas de autos volvieron a subir en el margen, mientras que las de motos, que tienen una vinculación más estrecha con la dinámica del salario real, crecieron por tercer mes consecutivo en mayo en la zona del 2% interanual. En el caso del consumo de no durables, las ventas en supermercados y centros de compras continúan creciendo en la comparación interanual, con la novedad de que se viene registrando en el margen un desplazamiento del consumo hacia primeras marcas y productos de mayor valor agregado. Por su parte, las escrituras de compraventa de inmuebles crecieron en la ciudad de Buenos Aires y exhibieron el segundo mes consecutivo de suba (+6,3% interanual).

Desde el lado de la oferta, los ingresos por la cuenta capital en plena estacionalidad de la liquidación de oleaginosas estabilizaron las reservas y permitieron una normalización en el flujo de importaciones, reflejado en la suba de 12% interanual en los derechos de importación y 12,4% interanual en el IVA DGA, 1 punto porcentual por encima de la dinámica del tipo de cambio de referencia en el período. Si bien la suba es moderada y la reactivación de las líneas de producción una vez que aparecen las divisas tiene un desfase, el dato de mayo marcaría la primera expansión interanual desde principios del año pasado (sin considerar marzo de este año, que estuvo fuertemente influenciado por un efecto base de comparación).

Por su parte, IVA DGI continúa creciendo en la zona del 35% interanual, por encima de la nominalidad de la economía, en un contexto en el cual la configuración de tasas de interés activas por encima de la suba mensual del tipo de cambio de referencia genera un incentivo al desarme de stocks en el margen y aumentando el saldo entre IVA débitos y créditos.

Evidentemente, esta dinámica de impulso al consumo utilizando al tipo de cambio como semiancla nominal y endeudando al BCRA y al Tesoro (en este último caso a tasas que más que duplican a países incluso con dificultades macroeconómicas como Brasil) una vez que el país agotó el excedente de dólares del sector externo y se encamina a cerrar el año con un déficit de cuenta corriente de 2,5% del PIB y una brecha fiscal “relevante” de 5% del PIB, no resulta sostenible a mediano plazo. Pero, a contramano de lo que venía sosteniendo buena parte de la profesión en los últimos meses, sí resulta una estrategia efectiva en el corto plazo.

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