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Volvieron los dólares financieros

Luego de cuatro años de ininterrumpida pérdida de reservas, en el último semestre el BCRA volvió a agrandar sus arcas. Las reservas tocaron fondo en octubre pasado, pero en la actualidad rozan nuevamente los US$ 34.000 millones, mostrando un salto nada despreciable del 25%. Este incremento además vino acompañado de una marcada reducción de la brecha del dólar, pudiendo transformar un turbulento 2014 en un sereno 2015 en materia cambiaria. Antes de subirse al tren del optimismo, discutamos las causas de este fenómeno.

A grandes rasgos, se pueden acumular reservas de tres formas, dos bastantes saludables y otra que puede resultar muy inestable. La primera es cuando el ingreso de dólares por exportaciones supera los desembolsos al exterior por importaciones de bienes y servicios, netos del pago de dividendos e intereses. En este caso, la cuenta corriente es positiva y el país ahorra frente al resto del mundo. La segunda vía, también saludable para cualquier economía en desarrollo, es el ingreso de divisas por Inversión Extranjera Directa (IED). La tercera manera de acumular divisas, bastante común en economías emergentes, es mediante el ingreso dólares financieros o inversiones de cartera. A su vez, estos dólares se pueden utilizar por parte del sector público o privado para financiar inversiones o gastos corrientes. El financiamiento para pagar gastos corrientes es el menos saludable y más volátil de todos, y por medio del cual nuestro país pudo recuperar reservas en los últimos meses. El resto del trabajo lo hizo la alicaída actividad económica, que ya tiene larga data y se traduce en una sistemática caída de importaciones, apoyada también en las restricciones a las compras del exterior, que permite ahorrar una buena cantidad de divisas. Por estas dos razones los números del balance cambiario para el primer mes del año muestran una recuperación de las reservas.

Los dólares comerciales

Si bien los cobros por exportaciones cayeron casi 15% en términos interanuales, los desembolsos por importaciones se desplomaron 23%, permitiendo que el superávit de mercancías prácticamente se triplique en relación al primer trimestre del 2014 (US$ 1.694 versus US$ 563 millones). Por otro lado, los pagos por importaciones cayeron prácticamente en todos los sectores en respuesta al estancamiento económico y los cupos del Gobierno, pero se destacan por su magnitud la merma en petróleo (-49%) y en la industria automotriz (-20%). Por el lado de las exportaciones, la caída también es generalizada, con excepción de la minería. La cosecha récord fue más que compensada por el lento ritmo en la comercialización y los menores precios internacionales, que terminaron provocando una pérdida de exportaciones agropecuarias del 20% en relación al año pasado (US$ 3.800 versus US$ 4.800 millones). Si bien es cierto que el comercio internacional no empuja como antes y las exportaciones de todas las economías emergentes están dañadas, Argentina lidera la caída entre las economías de la región. El atraso cambiario, tarde o temprano, se termina pagando.

Otra cuestión a remarcar es que los viajes al exterior todavía pesan en el Balance Cambiario. En el primer trimestre los servicios totalizaron egresos netos por US$ 2.022 millones, unos US$ 330 millones más respecto al mismo trimestre del año anterior. De este déficit, el 90% se lo lleva el turismo. El déficit de este sector sigue en altísimos niveles a pesar de la mayor venta de dólar ahorro.

Los dólares financieros

En los últimos meses el gran alivio provino de la cuenta financiera. El superávit alcanzó los US$ 2.169 millones contra un déficit de US$ 1.622 millones del primer trimestre de 2014, gracias a los ingresos netos del sector público y el BCRA por unos US$ 2.400 millones. El sector privado continúa consumiendo divisas, sacando alguna entrada del sector petrolero por las emisiones de YPF en el exterior.

En el último tiempo, el fuerte ingreso de dólares del sector público tiene varios motivos. En primer lugar, el swap con China permitió contabilizar la entrada de US$ 5.500 millones, quedando todavía disponible la mitad de la línea de crédito. En segundo lugar, la imposibilidad de pagar la deuda del canje con legislación extranjera provoca una menor salida de divisas, ya que las mismas quedan en un fideicomiso en el BCRA que se computa como reservas por casi US$ 1.500 millones. En relación a las vías convencionales, en los últimos meses se destacan las emisiones del Gobierno de Bonar 2024 por cerca de US$ 2.000, la emisión de YPF por US$ 1.500 y la reciente salida al mercado de la provincia y la ciudad de Buenos Aires por un total de US$ 1.000 millones.

En total, unos nada despreciables US$ 11.500 en menos de un año. La flameante bandera del desendeudamiento es cosa del pasado. El endeudamiento no es malo per se, pero financiarnos (con la excepción de YPF) para pagar el exceso de gasto corriente, y no la necesaria inversión en infraestructura de largo plazo, claramente no es bueno. Nada nuevo: viejas y frustradas recetas del pasado.

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