“El Banco Central está en bancarrota”

Entrevista a Leandro Chialva (Socio de Delphos Investement)

(Por Alejandro Radonjic) En diálogo con El Economista, Leonardo Chialva, socio de Delphos Investement, plantea que “se requiere ordenar el activo y pasivo del BCRA porque ya pasó a perder plata”. Además, proyecta qué puede pasar con el precio de los activos locales a medida que avance el calendario electoral y se vaya perfilando quién puede ser el nuevo Presidente. Desde fines de 2014 estamos viendo un mercado cambiario más tranquilo: el dólar oficial se mueve a un ritmo fijo y lento, y las brechas cambiarias han cedido y están menos volátiles. ¿Hasta cuándo se sostendrá esto que sus colegas denominan pax cambiaria y pueden volver a ampliarse las brechas a medida que se acerquen las elecciones? Uno puede saber qué va a pasar pero no cuándo, o cuándo va a pasar pero no qué. Con el dólar pasa lo mismo. Todo el mundo devaluó, siendo más preocupante para nosotros el movimiento del euro y del real. Nosotros no podemos ser la excepción luego del atraso cambiario acumulado. El Gobierno lleva adelante una política proelectoral que no podrá durar para siempre. Parte de la calma también se debía a la expectativa de cambio de Gobierno. Como esta se va diluyendo, es posible que la pax ya no sea tan calma. Igual el Gobierno domina la escena con el cepo, y esa es la clave. Es cepo no es nada más ni menos que una demanda compulsiva de pesos. El Gobierno que venga deberá empezar a corregir los desequilibrios, entre los que está el dólar. Si no lo hace por las buenas, como el ajuste encarado por Dilma en Brasil, tarde o temprano se va a hacer por las fuerzas del mercado. Ejemplo: caso 2001. “El principal driver para los movimientos de activos argentinos, como bien venimos remarcando, es la política”, sostienen en un informe reciente. ¿Qué puede pasar con ellos si se consolida la percepción de que ganará Daniel Scioli y, por ende, los cambios en la política económica serán más graduales? Claramente el mercado enloqueció después de enero cuando se transmitió vía encuestas que Mauricio Macri era el que ganaba. El rally duró hasta marzo y luego la realidad pudo más que esas encuestas y se empezó a evaluar la posibilidad de que Scioli gane. No es que al mercado le desagrada Scioli, sino que deberá recortar toda la espuma generada por el encanto de Macri, cuyas posibilidades son muy bajas. Por lo tanto, deberemos volver a los precios de diciembre, que ya vemos en bonos, pero no en acciones. “El principal driver para los movimientos de activos argentinos, como bien venimos remarcando, es la política”, sostienen en un informe reciente. ¿Qué puede pasar con ellos si se consolida la percepción de que ganará Daniel Scioli y, por ende, los cambios en la política económica serán más graduales? Claramente el mercado enloqueció después de enero cuando se transmitió vía encuestas que Mauricio Macri era el que ganaba. El rally duró hasta marzo y luego la realidad pudo más que esas encuestas y se empezó a evaluar la posibilidad de que Scioli gane. No es que al mercado le desagrada Scioli, sino que deberá recortar toda la espuma generada por el encanto de Macri, cuyas posibilidades son muy bajas. Por lo tanto, deberemos volver a los precios de diciembre, que ya vemos en bonos, pero no en acciones. ¿Y qué pasaría con los precios de los activos si se consolidan las chances de Mauricio Macri? Si el oficialismo comete errores políticos en el armado de las listas que le den alguna chance real a Macri, entonces veríamos los activos nuevamente muy “calientes” ya que la baja del riesgo país y la falta de activos de inversión provocarían otro enero/marzo 2015. En uno de sus últimos informes plantean que el ajuste que está haciendo Brasil deberá hacerse en Argentina en 2016. ¿Eso significa que el año próximo será de recesión? No hay manera en estos países de ajustar el tipo de cambio sin que ello no dañe al consumo, hoy por hoy único motor de la economía. Hay un tiempo entre la caída del consumidor y la llegada de las inversiones que podría atraer la confianza. Todo eso se traduce en recesión. Si se hace todo bien, será de pocos trimestres. Si se hace mal, puede durar mucho más porque las inversiones no llegarán o esperarán hasta que el tipo de cambio real sea lo suficientemente alto para entrar. Y eso se da recién cuando no pasa a precios la devaluación. Y eso se da en recesión y con desempleo. La duración y profundidad del ajuste lo tiene el nuevo Gobierno en sus manos. De su capacidad o incapacidad depende el daño social y, por ende, la repercusión política del mismo. En uno de sus últimos informes plantean una preocupación por la situación patrimonial del BCRA. ¿Por qué? Como decimos, está en bancarrota. Los bancos centrales de este tipo de países necesitan un respaldo. No somos Estados Unidos o Europa, que atraen la confianza de los inversores y son moneda de reserva. Por ende, sobran pesos para el activo que tiene el BCRA o para los bienes que hay en la economía. Y están en poder de gente y empresas por el cepo. Pero el mismo no es perdurable por sí solo. Entonces se requiere ordenar el activo y pasivo del BCRA porque ya pasó a perder plata. Entonces se espiraliza la emisión para pagar con nuevos pesos intereses de la deuda con costo financiero, y para ello hay que emitir deuda sin costo, que son los pesos. Un día la gente dice basta, y corre a bienes o monedas alternativas. Algunos creen que la Reserva Federal podría empezar a subir su tasa de referencia hacia fines de año o comienzos de 2016. ¿Qué efectos puede tener sobre la Argentina o sobre la política económica que intenten ensayar

Scioli o Macri? Creo que todavía nos queda un año o un año y medio. La Fed va a subir algo a fin de este año o el próximo, pero todavía hay margen ya que la inflación global se encuentra muy calma. No hay crecimiento económico como para subir fuertemente las tasas de interés. El mundo crece de manera muy mediocre. Y esto vino para quedarse. El tema es que con atraso cambiario no podemos competir con nadie por una torta que, encima, no crece. La recesión local se va a profundizar sino ponemos una moneda que pueda competir en el mundo. Atrás quedaron los mejores años del mundo, pero no significa que se nos venga un huracán de frente. Sólo es una leve brisa por algún tiempo más, que nos sirve si hacemos las cosas rápido y bien.

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