“Dudo que la reducción de la brecha pueda mantenerse”

Esteban Domecq, director de Invecq Consulting

Esteban Domecq, director de Invecq Consulting, destaca el éxito del BCRA en achicar el diferencial entre el oficial y el paralelo, pero cree que habrá sobresaltos antes de octubre.

 

En uno de sus últimos informes señalaban que “una vez más el crecimiento de la economía argentina se ve interrumpido por la escasez de dólares”. ¿El problema es de nuevo como en otros períodos la restricción externa?

No me gusta hablar de similitudes con otras épocas porque si bien determinadas cualidades o características son iguales, los contextos históricos son siempre muy diferentes, los actores económicos son distintos, los gobiernos son otros y las circunstancias internacionales también. Sí, estamos ante una restricción externa, pero las causas y consecuencias son siempre distintas.

¿Cuáles son en este caso?

En primer lugar, desde hace ya dos o tres años hay una baja del precio de las commodities, de los principales productos exportables de Argentina, que genera una caída de las divisas que ingresan por la vía comercial. La segunda razón es el cierre del canal de financiación producto del no arreglo con los holdouts, que es la pata financiera de la restricción externa. Y la tercera pata es más bien local: una importante distorsión de precios relativos y el no sinceramiento del valor de la divisa en un número cercano a los $9, lo cual es un valor muy atrasado y te genera restricción desde el punto de vista de que no tenés oferentes genuinos en el mercado.

El balance cambiario del Banco Central para el primer trimestre de 2015 marca que dos tercios del ingreso de divisas vino del swap con China. ¿Es una solución viable a la restricción de divisas?

Tomémoslo como un instrumento paliativo que morigera la situación pero no es curativo, no soluciona el problema de fondo. Es positivo conseguir este swap, es un acuerdo casi estrictamente comercial para generar futuros acuerdos comerciales con China y a Argentina le sirve para abultar un poco las reservas, pero no está solucionando el problema de fondo.

¿Cómo evalúa la estrategia oficial del BCRA para reducir la brecha cambiaria y aumentar el ahorro en pesos mediante la suba de tasas?

Coincido en que es positivo pensar que nos manejemos en pesos pero no creo que para que eso pase haya que solucionar la brecha sino más bien que hay que cuidar nuestra moneda. Ha hecho un buen trabajo Alejandro Vanoli en estos primeros meses del año, la expansión de la base monetaria ha sido muy poca, aunque la expansión interanual sigue siendo alta –del 30%– y a partir de junio empieza el período de mayor. Entonces, para empezar a pensar en pesos, primero tenemos que cuidar el peso. No coincido en que la estrategia sea elevar la tasa de interés para tratar de tornarla en valores reales positivos. Acá el problema sigue siendo la inflación. Deberíamos bajarla por debajo de la tasa de interés. Es positivo reducir la brecha y bien que lo han logrado pero yo dudo que lo puedan mantener los próximos meses cuando empieza todo el período de expansión monetaria para cubrir el déficit fiscal y el gasto en período de elecciones.

¿Puede quebrarse la calma cambiaria entonces de acá a las elecciones?

Muy probablemente haya saltos en la brecha. Por cuestiones de inestabilidad políticaeconómica en torno a quién va a ser el ganador y qué es lo que va a hacer y, en segunda parte, porque ahora empieza la emisión monetaria fuerte, a partir de julio y hasta fin de año, por una cuestión estacional pero además potenciada para financiar el aumento del gasto típico de años electorales.

En general en todos los planos el Gobierno parece estar buscando que el escenario estancado pero de calma actual llegue sin grandes modificaciones a diciembre. ¿Es posible?

Sí, el panorama actual lo veo proyectado a fin de año, con algunas medidas de política económica de índole menor que pueda aplicar el Gobierno, pero está claro que no va a estar tomando medidas relevantes o de profundidad sobre las cuestiones que hacen hoy a la agenda económica.

¿Y con respecto a la inflación?

Tocó un piso de acá a fin de año. Es más probable que se acelere en los próximos seis meses, aunque sin gran magnitud porque la economía no tiene mucho resto para hacerlo. El nivel de actividad no está fuerte, más allá de los paliativos que puedan venir en el segundo semestre, entonces si suben los precios lo harán 1, 2 o 3 puntos. Pero sí, es probable que se acelere por factores estacionales de expansión de la base monetaria.

¿Las soluciones a los problemas que enfrentará el próximo Gobierno deben ser graduales o de shock?

Me inclino más por las políticas de shock siempre y cuando tengan de fondo un plan integral bien esquematizado. O sea, si se implementan políticas de shock sólo sobre dos o tres variables pensando que se van a corregir los problemas, dudo que puedan ser exitosas. Por el contrario, una política gradual, no que contemple la corrección del gasto, del déficit, de la política monetaria, del tipo de cambio, de las tasas de interés, es mucho menos dañina que una de shock pero converge muy rápidamente a lo que son las expectativas y podemos llegar a terminar en un problema mucho más difícil. La cuestión no es tanto si es gradual o si es de shock, sino qué hay detrás.

¿El contexto internacional será favorable a esos cambios?

Dependerá un poco de qué pase con la suba de la tasa de interés de la Fed. El contexto internacional que tiene hoy Argentina no es el mismo que tenía hace tres o cuatro años por la baja de los precios de las commodities, la devaluación que han sufrido todas las monedas de los países emergentes, que no indican más que el inicio de un período de apreciación del dólar luego de estar prácticamente siete años en niveles muy bajos. Entonces, claramente, el escenario global va a ser un poco más difícil y el ritmo de la suba de la tasa de interés de Estados Unidos va a marcar la gravedad del contexto.

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