¿Quiénes asesoran a los posibles sucesores?

Los equipos que ayudarán al próximo Presidente a retomar la senda del crecimiento

(Columna de Facundo Matos Peychaux)

Con contadas excepciones, la discusión preelectoral no está pasando actualmente por los programas de gobierno de los precandidatos presidenciales. A diferencia de otras transiciones, existe un consenso bastante amplio en las distintas fuerzas en torno al diagnóstico sobre el cuadro econó- mico actual y respecto a cuáles son las medidas necesarias de cara al futuro.

En cambio, sobre lo que no existe pleno consenso, aún siquiera dentro de cada partido, es acerca de cómo llevar a cabo esas correcciones. Cada presidenciable tiene su equipo de asesores, pero no todos opinan lo mismo.

En el PRO, los principales asesores económicos de Mauricio Macri son Carlos Melconian: Rogelio Frigerio (n), presidente del Banco Ciudad; los equipos de la Fundación Pensar, dirigida por el economista Miguel Braun; Federico Sturzenegger, que podría ir al Banco Central en el caso de que Mauricio Macri sea el próximo presidente y Alfonso Prat-Gay, quien se sumó al macrismo recientemente. Las visiones sobre la política económica a aplicar en caso de un eventual gobierno macrista difieren según cada asesor.

“Rogelio tiene una visión desarrollista, que es lo que Macri siempre reivindica. Nosotros pensamos que superar la inflación o el cepo cambiario no son los grandes desafíos del país. Esos son síntomas de problemas más profundos. Los desafíos estratégicos son superar la crisis energética y planificar la política en materia de infraestructura, entre otros”, aseguran en el entorno de Frigerio en contraposición a la visión más ortodoxa de Melconian, quien se vio envuelto en la discusión mediática por los plazos para salir del cepo cambiario hace algunos meses. Además, no son menores las diferencias en torno a cómo llegar a un acuerdo con los holdouts y si acatar o no el fallo de Thomas Griesa, tal como fue dictaminado.

En el Frente para la Victoria (FpV), hay más incógnitas que certezas. En los últimos meses, Daniel Scioli pasó a encarnar por completo la continuidad del Gobierno. La posibilidad de que el ministro de Economía, Axel Kicillof, siga en funciones después de diciembre ganó probabilidad cuando Scioli lo elogió públicamente y respaldó su gestión al frente de la cartera económica, además de asegurar que “no se puede excluirlo de un futuro gobierno”. Kicillof, a su vez, dijo que se sentía “cómodo” en sus funciones y que se veía con un lugar en la próxima administración. De todos modos, el futuro del joven ministro es incierto y no se descarta que pueda ocupar un lugar en algunas de las listas. Existen versiones de que su nuevo destino podría ser el Congreso.

En paralelo, la “kirchnerización” de Scioli le costó al gobernador más de un malestar con su equipo económico, integrado por Miguel Bein y los equipos de su consultora, y por Mario Blejer. Bein cuestionó la apertura del grifo para la compra de dólar ahorro y desató la interna de economistas al interior del FpV. Rápidamente y en tren de disciplinarse ante el kirchnerismo duro, Scioli salió a desacreditar públicamente a su asesor. De cualquier manera, Bein no ocuparía un lugar en su futuro gabinete. Silvina Batakis, una incondicional del gobernador bonaerense, es otra que podría encabezar el Ministerio de Economía.

En tanto, en el Frente Renovador, Sergio Massa se sostiene sobre su shadow cabinet de asesores coordinado por el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, e integrado por Ricardo Delgado (abocado a infraestructura y principal candidato a ocupar la cartera económica si triunfa Massa), el candidato a vicegobernador Daniel Arroyo (en cuestiones sociales), Aldo Pignanelli (quien suena como posible presidente del Banco Central en un eventual gobierno massista), Martín Redrado (como nexo con el establishment estadounidense), Marco Lavagna (en economías regionales) y el director de la Escuela de Gobierno del Frente Renovador, Carlos Hourbeight, otro con vínculos aceitados con los Estados Unidos. Miguel Peirano, ex ministro de Economía de Néstor Kirchner, abandonó el armado en los últimos días.

El del massismo es quizás el más homogéneo de los equipos de los presidenciables. La mayoría cumplió funciones en los gobiernos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner y tienen ideas similares respecto a cómo llevar adelante la transición: con gradualismo, fijando metas de reducción escalonada de la inflación y el déficit fiscal a mediano plazo, y buscando inversiones extranjeras para alivianar la escasez de divisas. Sobre el conflicto con los holdouts, todos ellos coinciden en que hay que llegar a un acuerdo, aunque sin pagar el fallo Griesa tal como fue dictaminado por el juez neoyorquino.

Por su parte, el radicalismo no está exento de grietas internas. Los principales asesores de Ernesto Sanz en materia económica son, además de su compañero de fórmula Lucas Llach, los economistas Javier González Fraga, Adrián Ramos y Martín Tetaz, quienes tienen opiniones divergentes respecto al gradualismo necesario para corregir la política económica actual, entre otros temas.

Quien asuma tendrá una agenda de correcciones necesarias para retomar la senda del crecimiento y de la creación del empleo privado y de calidad, recuperar los superávit gemelos, reducir la inflación y la emisión monetaria y mejorar la competitividad de las economías regionales y de distintos sectores económicos que han perdido ante el atraso cambiario.

Quiénes serán los encargados de llevar adelante estas reformas y cómo lo harán será decisión del próximo presidente y, en última instancia, de quién surja electo en las urnas.

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