Comenzaron las negociaciones salariales

El eje central de conflicto se da en torno al Impuesto a las Ganancias.

(Columna de Facundo Matos)

Pasado el temblor del cuarto paro nacional contra el gobierno de Cristina Fernández, varios gremios comenzaron sus negociaciones salariales, con pedidos y formas disímiles. Para el Gobierno, lo que está en juego es cuál será la paritaria testigo, con el que buscará fijar un parámetro para las demás negociaciones. Y, por consiguiente, para el nivel de inflación, que suele acompañar –algunos puntos por debajo o por encima– al incremento salarial.

En ese sentido, el primero en hablar de cifras fue Antonio Caló, secretario general de la UOM y líder de la CGT oficialista, quien pidió un 32% de aumento (que llevaría el salario mínimo de su sector de $6.400 a $8.500) o el pago de una suma fija hasta mitad de año. Asimismo, el sindicato de Comercio, liderado por Armando Cavalieri y también de la CGT oficialista, negocia una suba del 30% en dos tandas(15% en abril y otro tanto en octubre) junto a una suma no remunerativa de $3.600 a pagar en tres cuotas, que llevarían el sueldo básico de $8.465 a $11.194 a fin de año, a lo que se le agregaría un plus de $1.200 en julio, agosto y noviembre.

Sin embargo, Jorge Sola, economista y coordinador del Observatorio de Datos Económicos de la CGT de Hugo Moyano, descarta que lo que fije la UOM sirva a modo de parámetro para el resto de los sindicatos. “Nunca ha sido así ni lo es ahora. El año pasado la UOM cerró por 28% y Seguros, por ejemplo, cerró por 37%. Cada uno tiene su propia actividad, su característica y su propio poder de fuego a la hora de discutir. En todo caso fijarán un piso, pero no una referencia. La UOM es uno de los primeros y por eso quizás queda en evidencia”.

Por su parte, Roberto Fernández, secretario general de la UTA y una de las figuras que viene emergiendo en el mundo sindical, anticipó que va a pedir “como mínimo 40%”. El gremio de petroleros, en tanto, logró un bono de $21.000 que no pagará Ganancias y será abonado en tres cuotas de $6.000 para abril, mayo y junio y un plus de $3.000 para el medio aguinaldo.

Al ser consultado por El Economista, Solá evaluó: “Esta CGT ha puesto como parámetro que una paritaria debe firmarse alrededor del 35%, que es la inflación interanual que estamos padeciendo”. Según el índice inflacionario que elabora el observatorio, la inflación venía bajando hasta marzo, pero creció en el último mes 2,1%. “No podemos establecer si esto va a seguir así, si va a seguir en ascenso, pero lo que suponemos es que al menos mayo, que se cierran la mayoría de las paritarias, el índice va a estar rondando el 2% mensual”, aseguró.

De todos modos, el escenario laboral está expectante, en un año electoral. No se prevén despidos masivos ni parecería previsible que se dé un escenario de conflictividad como se dio –aún en pequeño grado– en 2014.

Como advierte Dante Sica, “el ajuste fuerte se hizo el año pasado cuando se paró todo”. Las empresas podrán recortar horas extra, no ampliar sus dotaciones o acudir a contratos temporarios, pero evitarán deshacerse de personal que podrían necesitar ante un repunte de la economía que esperan para después de 2015.

En cambio, el foco de conflicto que emerge este año se da en torno al Impuesto a las Ganancias. Ya en 2014, según Solá, “el poder adquisitivo de los salarios alcanzados por Ganancias perdió entre 9 y 12 puntos porcentuales, mientras que los que demás sufrieron una merma de su poder de compra salarial en torno al 5%”.

Este año, según Iaraf, “si no se modifican los parámetros, y bajo elsupuesto de un incremento nominal de salarios del 30%, los trabajadores resignarán a favor del Fisco entre 1,1 y 0,2 salarios netos adicionales respecto al año 2014”. De esta manera, señala el informe, un aumento nominal del 40% podría resultar en aumentos reales de 30% para aquellos trabajadores alcanzados por el impuesto.

En el mismo sentido, desde el sindicato Asociación Bancaria, advirtieron que el tributo “dificulta el funcionamiento de las paritarias”, en tanto los valores nominales acordados no resultarán en aumentos reales de la misma magnitud para aquellos alcanzados por el tributo.

Frente al reclamo de los gremios, el Gobierno se esforzó en remarcar que en Argentina tributan el impuesto a las Ganancias solo el 8% de los asalariados totales, el 11% de los asalariados si se contabilizan únicamente los registrados, según datos del Ministerio de Economía. “Lo que esconde el Gobierno en esa cifra es que la cantidad de trabajadores que paga Ganancias oscila entre 1,6 y 1,9 millones, que para el Gobierno es poca pero para nosotros es una porción muy importante”, señala Solá.

Sin embargo, más allá de la expansión del universo de los que pagan Ganancias, otro problema al que hacen referencia los gremios es la falta de actualización de las escalas, que hace que los trabajadores alcanzados paguen más. “Cualquier trabajador que esté alcanzado por Ganancias de la única manera que puede sobrepasarlo es que se siga el Mínimo No Imponible con la lógica de la inflación desde que fue interrumpida, en el 2007. Con lo cual hoy tendría que estar entre $25.000 y $30.000 de básico. Definitivamente el Impuesto a las Ganancias en la cuarta categoría, que es de trabajadores, necesita una reestructuración porque de este modo no funciona”, apunta Solá.

Con el eje puesto en Ganancias, las centrales obreras opositoras podrían volver a realizar un paro nacional a fines de abril o principios de mayo, aunque esta vez de 36 horas.

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