“Dependemos mucho de la suerte de unos pocos países”

Entrevista a Marcelo Elizondo, titular de la consultora DNI

(Entrevista a Marcelo Elizondo, titular de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales -DNI- Por Facundo Matos)

¿Cómo ve el panorama en materia de exportaciones para este año?

Las exportaciones van a volver a caer, como el año pasado, principalmente por cuatro factores. El primero es la situación de nuestros principales clientes, que son Brasil, con una economía planchada, y China, con economía desacelerada en un contexto de caída de los precios de los productos que nos compra. Un segundo factor es la pérdida de competitividad local con la apreciación real del tipo de cambio argentino. En todo el mundo el dólar se aprecia, en Argentina es al revés. El tercer motivo son las expectativas. Muchos exportadores no van a apresurar negocios sino que van a tratar de dilatarlos pensando en que el próximo gobierno va a tocar el tipo de cambio. Y finalmente, la recesión local, que hace que tengan menos dinamismo la inversión y la producción. Por todo eso, creo vamos a tener exportaciones por alrededor de 65.000 millones de dólares, aunque es difícil saberlo con precisión porque hay componentes que todavía no conocemos, especialmente en lo que se refire a los precios relativos. Por ejemplo, si el dólar se va a seguir apreciando a nivel internacional o va a volver a la normalidad, lo que haría que suban un poco los precios de las commodities.

El Gobierno plantea que la caída se debe más a la menor demanda externa que a la pérdida de competitividad. ¿Cuánto influye cada factor?

La estadística no muestra que la caída de las exportaciones se deba exclusivamente a una merma de la demanda. El año pasado las exportaciones argentinas cayeron 11%. Sin embargo, las importaciones totales en el mundo aumentaron 3%. Esto quiere decir que no se debió a que el mundo compró menos sino que nosotros tuvimos problemas para venderle. Primero, sucede que tenemos un conjunto de destinos de nuestras exportaciones que no se adecuó al cambio de dinamismo. Los principales importadores del mundo fueron los países asiáticos como Malasia, Filipinas o Taiwán, y nosotros tenemos un mapa de destinos de exportaciones que no refleja en materia de importancia relativa esos mercados que más importaron. Entonces sucede que nosotros nos hemos esforzado en venderle a mercados poco dinámicos y no a los más dinámicos. Es un problema de enfoque desacertado de mercado. Pero además las exportaciones cayeron y van a volver a caer por problemas endógenos: tipo de cambio atrasado, alta presión tributaria, congestión regulatoria, baja tasa de inversión, inflación de costos…

Lo que se ve además es una marcada concentración tanto en unos pocos productos exportables como en un grupo reducido de países.

Sí, en productos, contabilizando los cuatro componentes de la cadena sojera –porotos, harina, aceite y biodiésel– representan el 30% del total de exportaciones, y sumado al resto de los cereales y el sector automotriz, concentran más de la mitad. Y para colmo, la cadena sojera va a tener este año precios más bajos que el anterior, con lo cual también va a tirar las exportaciones hacia abajo. Y en términos de países, tres países China, Brasil y Estados Unidos explican un tercio de las exportaciones argentinas y para llegar al 50% hace falta sumar nada más que otros cuatro países. De manera que dependemos mucho de la suerte de unos pocos países, y además son países que en su gran mayoría tienen problemas. Brasil en recesión, China en desaceleración, Venezuela con serios problemas políticos y algunos países europeos, con economía planchada. Fruto de esa concentración tenemos mucha exposición a países con poco dinamismo.

Eso es la foto. ¿Y si uno mira la película de los últimos años?

El kirchnerismo duró doce años en los cuales cambió mucho todo. Estados Unidos representaba el 10% de las exportaciones argentinas y hoy es el el 4%. La Unión Europea llegó a representar el 20% y hoy es el 12%. Han crecido en cambio otros mercados, como Argelia, Indonesia, que antes no estaban en la lista. Venezuela es el quinto destino de nuestros productos y era el vigésimo hace doce años. Pero eso no solo tiene que ver con nuestra oferta exportable sino además con que en este tiempo cambió mucho el mundo.

¿Qué pasa del lado de las importaciones?

También hay una caída marcada y repetida desde el 2011, pero más influida por los límites que el Gobierno pone que a cuestiones del mercado. De todas maneras, hay un segundo factor que es que Argentina está en recesión y eso empuja para abajo las importaciones. Yo creo que este año van a estar en torno a los 60.000 millones de dólares pero el número concreto dependerá de cómo sigan las exportaciones. Si las ventas no llegan a los 65.000 millones de dólares, entonces probablemente las compras también sean menores. Por otro lado, las importaciones muestran una concentración mucho mayor todavía que las exportaciones. Argentina tiene en tres países del mundo la mitad de sus importaciones: en Brasil, China y Estados Unidos. Entonces estaríamos hablando otra vez de un superávit prácticamente inexistente. Sí, eso en el ámbito comercial. Si a eso le sumás el déficit en la balanza de servicios, que va a ser cuantioso, entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, y el de rentas, lo más probable es que tengamos una cuenta cambiaria deficitaria. El superávit comercial va a ser chico y será neutralizado por el déficit de las otras cuentas que componen la cuenta corriente.

Pensando en el 10 de diciembre, ¿qué contexto internacional y qué herencia va a recibir el próximo gobierno?

El próximo gobierno debería hacer dos cosas. En primer lugar ordenar la macroeconomía: administrar el frente fiscal, controlar la política monetaria, corregir la inflación y llevar el tipo de cambio a un equilibrio que suprima la multiplicidad de tipos de cambio. Si logra eso, yo creo que entonces va poder hacer lo segundo que debe hacer, que es practicar una política mucho más agresiva en materia de inserción internacional. En el mundo se está produciendo en este momento una fiebre de negociaciones internacionales entre países para facilitar el ingreso de productos en distintos mercados. Nuestros vecinos latinoamericanos, especialmente los que no participan del Mercosur, han tenido en los últimos años muchas más negociaciones internacionales para facilitar su comercio con otros países. La agenda es doble: corregir la macroeconomía primero y salir al mundo a abrir mercados, después.

A propósito del Mercosur, ¿cómo impacta en Argentina que tanto el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil como el de Uruguay hayan criticado el momento actual del Mercosur y que plantean la necesidad de salir a buscar nuevos mercados por fuera de la región?

Mercosur está en un momento crítico en primer lugar porque hay obstáculos para el comercio intrazona. Y Argentina fue el primero de esos obstáculos, como se ve en el hecho de que el más perjudicado por los límites a las importaciones argentinas el año pasado fue Brasil, no los demás países del mundo. Lo segundo que pasa es que el bloque no tiene una agenda de inserción hacia terceros mercados. Está pendiente la negociación con la Unión Europea, con la Alianza del Pacífico y hacia afuera con otros bloques del mundo. Brasil y Uruguay lo quieren hacer y precisan que Argentina se adapte porque si no el Mercosur va a quedar rezagado en una agenda endógena que además muestra muy poca fluidez comercial. Por eso, si Argentina sigue a Brasil, Mercosur podrá tener una agenda más dinámica y salir a negociar en bloque; si no, lo más probable es que se empiecen a generar flexibilizaciones unilaterales de hecho: Brasil por un lado acercándose a Estados Unidos, Uruguay por el otro… La llave la tiene Argentina. Si recoge el guante de las invitaciones aperturistas del resto de los países se podrá consensuar una política de inserción común. Si no, Brasil y Uruguay lo harán por su cuenta y de manera individual.

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