“Asia sigue liderando”

Entrevista a Ramiro Albrieu, investigador del CEDES

(Entrevista a Ramiro Albrieu, investigador del CEDES y especialista en economía internacional)

“El crecimiento mundial sigue siendo moderado”, sostuvo esta semana el FMI en su Panorama Económico Global (WEO, en inglés). Pero, al mismo tiempo, anunció que el PIB global crecerá 3,5% este año, en línea con el promedio histórico de las últimas décadas. ¿No hay una contradicción entre sus apreciaciones y sus propias proyecciones?

Si bien volvés a crecer en línea con el promedio histórico, hubo una caída del PIB en la crisis que no la estás recuperando. Hoy, el mundo debería estar creciendo a tasas más altas para recuperar la tendencia previa a la crisis. Entonces, si bien los números de crecimiento global no son malos en términos históricos, tuviste una pérdida de producto potencial en el medio. Volvés a crecer pero sin recuperar lo que perdiste durante la crisis. Esa pérdida es permanente. Perdiste una parte del producto potencial y, por más que recuperes el crecimiento, no recuperás la tendencia precrisis.

¿Y qué está limitando hoy en día esa capacidad de rebote que, a su juicio, debería ser mayor?

Hay que ver las características de cada economía y después hacer una suma. No hay un único factor. Si uno mira las economías avanzadas, observa que ya existía una tendencia hacia la desaceleración del producto de largo plazo, y esa tendencia simplemente continúa. Allí operan los cuellos de botella de productividad de una economía madura, la demografía y la caída en las tasas de participación. Japón se había anticipado a todo eso, pero ahora también lo sufren EE.UU. y la eurozona. Esta última, que crece menos de 1%, con sus propios problemas pues no salen de las fallas de la integración y el sobreendeudamiento.

El FMI también destaca una caída en la tasa de crecimiento potencial en los emergentes. ¿A qué se debe eso?

Hay países que están envejeciendo y hay otros que tienen problemas de productividad en relación a años pasados, es cierto, pero el principal problema tiene que ver con que hubo una etapa de bonanza en los términos de intercambio, financiamiento externo y precios del petróleo que se terminó. Por eso, ahora las economías emergentes tienen que ajustarse rápidamente a su nuevo entorno. Los problemas de las avanzadas son distintos a los de los emergentes.

¿Entonces a los emergentes les está afectando más el contexto externo que sus propios problemas?

Es difícil distinguirlo. Si vos no hiciste las cosas bien en los años de bonanza, ahora cuando tenés que ajustar la economía, aunque no requieras ajustes drásticos como en los ’80 o la crisis de los 2000, quizás te cuesta hacer esa tarea. Las economías que vienen con trayectorias de sobreendeudamiento, ya sea público o del sector privado, tendrán que enfrentar ahora una caída en sus términos de intercambio o una suba en su costo de financiamiento. Es un mix difícil. Y no todas las economías emergentes están preparadas para eso.

Pero, no son todas malas noticias dentro del mundo emergentes. Por ejemplo, el WEO estipula que la India crecerá 7,5% este año y el siguiente.

Cuando observás el mundo emergente, tenés una imagen muy despareja y muy desigual. No pasa, como en 2004-2008, que todos los emergentes crecían, aunque a distintas velocidades, a tasas históricamente altas. Eso ya no está más. Ahora hay que ver país por país o región por región.

¿Y qué imagen devuelve ese ejercicio de observación?

En primer lugar, Asia emergente sigue creciendo a tasas superiores a 6/7%, y lo seguirá haciendo en los próximos dos o tres años. Es decir, continúa su proceso de convergencia. Eso no cambia.

¿Y qué explica esa resiliencia?

Hay muchos factores. Mucho tiene que ver con la creación de la “factoría Asia”, es decir, la constitución de la región como el centro de producción de manufacturas a escala global. Ese proceso está muy lejos de terminar. Hay muchos factores que parecen presagiar el fin de eso, pero no son tales. Por ejemplo, si China rebalancea su economía, eso no significa que produce menos manufacturas sino que sus mercados van a estar más cerca. Es decir, va a poder vender sus manufacturas a los propios chinos. Como hizo Japón en su momento, China empieza a descentralizar su producción industrial y eso le da mucho espacio de crecimiento a la región. Si esos mercados asiáticos crecen al 6%, eso te cambia la escala del mercado. Esos países, hace 15 años, eran de ingresos bajos y ahora ya no lo son más. Ahora son de clase media, y eso no termina porque China crezca al 7% y no al 11%. Eso significa que ahora les toca a otros países empezar a crecer a tasas chinas. Asia emergente está en una dinámica muy regional, de mucha integración, que la hace crecer a tasas superiores al 6/7%. China empieza a repartir el crecimiento y la India, entre otros países, empieza a sumarse ahora, y recorrerá el mismo camino que el Gigante asiático recorre hace ya un tiempo. Por ejemplo, ahora se espera que India crezca más que China, algo que no se había dado en los años previos.

¿Y qué pasa con los otros BRICS?

Allí la historia es otra. De hecho, la corrección más grande en la tasa de crecimiento que hace el FMI es la de Brasil. Pero Sudáfrica crecerá 1,5%/2% y Rusia, apenas 0,5%. Hay que ver ahora cómo lo afecta la caída del petróleo, y también hay que analizar su deuda corporativa en dólares. Hay todo un panorama que presagia algún tipo de crac financiero en Rusia. En Brasil no hay tanto riesgo, pero sí de estancamiento. Y, de hecho, ahí está.

Dentro del mundo emergente, la que se lleva la peor parte es América del Sur. ¿Por qué?

Si dividís a los BRICS, tenés esa diferencia que te comenté. China y la India van por un lado, y los demás por el otro. Y si dividís al mundo por regiones, por un lado tenés a Asia emergente y por el otro, a América Latina, junto a otros, como Asia central. Y específicamente, América del Sur pues México va a crecer por encima de 2/3%. Venezuela está en caída libre y podría caer más de 7%. Brasil no creció en 2014 y podría caer. Hay que revisar todas las proyecciones para abajo, aunque haya algunos que crezcan a buenas tasas, como Bolivia.

¿Por qué ocurre esto?

En este año se van a jugar muchas cosas en la región. Si EE.UU. empieza a normalizar su política monetaria, nos van a venir una combinación de shocks: financiero y comercial. Allí se abrirá una nueva discusión y hay que ver qué pasa si suben los costos de financiamiento porque, en promedio, los Gobiernos tienen una necesidad de financiamiento de 10/15 puntos del PIB para 2015. ¿A qué tasas tendrán que pagarlo? Hay muchas interacciones que habrá que mirar de cerca. Ahora veremos qué países se prepararon para esto en los años previos y cuáles no. Allí veremos los diferenciales de crecimiento.

¿Y esa preparación con qué se relaciona?

Con la capacidad fiscal, por una parte, y también por la trayectoria del consumo. Si no ahorraste en los tiempos buenos, vas a tener un problema ahora, y sobre todo los sectores públicos. Algo que se agrava en el caso de los países productores de petróleo, como Ecuador y Venezuela, que deberán hacer ajustes brutales. ¿Cómo hacen para balancear las cuentas fiscales con estos precios del petróleo? Brasil y Argentina, donde el consumo creció mucho, también tendrán problemas.

¿Está dando por sentado que la retracción en el precio del petróleo, y de las commodities en general, llegó para quedarse?

Creo que las commodities del agro no van a subir. Aunque bajar tampoco. También hay que ver qué pasa con su interacción con la política monetaria de EE.UU. Creo, de todas maneras, que el gran ajuste ya se hizo. Pero en el caso del petróleo hay divergencias brutales. Para algunos va a bajar hasta US$ 40 y quedar ahí, y hay otros que dicen que cerrará el año arriba de US$ 60/70. Es una diferencia grande y hay muchos factores en juego. Los esquemas de políticas expansivas asociados a precios de commodities altos quedan en offside. No hay que sobredramatizar igual: no estamos en los ’80, pero habrá que ajustar las tasas de crecimiento a esta nueva normalidad.

¿Y Argentina no escapa de esta tendencia?

No, para nada, aunque no sea un caso extremo. Es una economía que ya estaba operando con un déficit, aunque leve, de cuenta corriente. El buen dato es que la caída en los precios del petróleo nos ayuda porque ahora somos importadores netos. Pero si el mundo crece menos, y Brasil no crece, no hay mucho para esperar en esa materia.

Se ve a un FMI más “keynesiano”, abogando, por ejemplo, por más infraestructura pública. ¿Esto delata su preocupación por que se instale una era de bajo crecimiento?

En los entornos de una crisis internacional, los organismos suelen volcar la agenda a los problemas de crecimiento, algo que no hacen sólo cuando hay problemas en los emergentes. La agenda de ahora no es monetaria o financiera, es de crecimiento. Empiezan a ocuparse de temas que tienen que ver con esta preocupación: producto potencial, crecimiento inclusivo, etcétera. Empiezan a tomar un lugar más relevante ahora que las economías avanzadas comienzan a tener problemas de crecimiento. Alejándose un poco de la propia tarea del FMI, y compitiendo con su agenda con el Banco Mundial y otras instituciones.

Esto también puede tener una interpretación más benévola y decir que los riesgos financieros, a nivel global, cayeron.

No necesariamente. Si leés el informe WEO, casi no tiene referencia a la guerra cambiaria. Sin embargo, el Boletín de Estabilidad Financiera tiene una perspectiva más negativa sobre los riesgos financieros que va a enfrentar la economía global. Hay muchos riesgos. Se superpusieron ambas agendas, y el WEO se quedó con la agenda de crecimiento. Pero las proyecciones del Departamento de Mercado de Capitales del FMI está pensando en un año financiero mucho más complejo y no habla de que se hayan solucionado los problemas. Como ellos dicen, hay una rotación en los esquemas de riesgo. Están pasando de algunos lugares donde los veíamos hacia otros donde es más difícil verlos, por ejemplo, en el shadow banking. También es un poco exagerado pensar que los problemas europeos se resolvieron. Por ejemplo, es raro que casi no mencionen el problema de Grecia, más allá de que haya empezado a acordar. Los países tienen vencimientos de deuda de caso 20-25 puntos del PIB. ¿Cómo hará, por ejemplo, Italia si suben las tasas?

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