Y un día el consumo cayó

La caída del salario, la principal causa

El primer semestre del año no fue bueno para el consumo privado, uno de los motores del crecimiento económico durante el ciclo kirchnerista. Lo admitió Cristina el otro día: “Acá hay que vender y consumir, de esto se trata el modelo”.

“En concreto, en lo que respecta a productos de consumo masivo en supermercados, los últimos datos señalaron una baja interanual del 0,7%, siendo las caídas más pronunciadas en las categorías llamadas freezer (5,5%) –que abarca productos congelados–; hogar –básicamente limpieza– y heladera –quesos y lácteos, entre otros–, estas dos categorías con una retracción del 2% cada una. Simultáneamente, en el canal tradicional (autoservicios y almacenes), la retracción fue del 1,3%, lo que hizo que el conjunto de los canales tuviera una baja interanual del 1%. Por otra parte, en lo que respecta a cadenas de electrodomésticos se observa un panorama semejante. Las empresas del rubro asociadas a nuestra entidad coinciden en señalar una retracción interanual de las ventas, que en promedio se ubicó en el 10%. En particular, la retracción fue aguda en las categorías de audio, telefonía y fotografía. En lo que respecta a patentamientos, los datos de junio dan cuenta de una baja interanual superior al 30%, lo que constituye otra manifestación del delicado momento que atraviesa la cadena automotriz”, explicó, días atrás, Carlos de la Vega, presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC). Según el diario Clarín, las ventas de naftas súper habrían caído 4,2% interanual en junio. También cae el consumo de galletitas y golosinas, según el Instituto de Investigaciones Sectoriales (IES).

“En el primer semestre, el consumo en los supermercados (medido en volúmenes) cayó 1% aproximadamente. Desde 2003 que el consumo en estos canales no registraba una variación negativa en el primer semestre del año”, añade José Ignacio Amodei, director de Trade Marketing de CCR y agrega que la caída es más fuerte en el interior.

“Consumo: se detuvo el motor del modelo”, titula Invecq Consulting en su último informe mensual (“Economía recesiva”). “Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) las ventas minoristas vienen cayendo ininterrumpidamente a un ritmo acelerado desde enero de este año y acumulan en el primer semestre una desplome del 7%.Lo más preocupante es que la comparación interanual se hace con respecto a meses del 2013 que ya habían sido fuertemente negativos. En mayo de 2014, por ejemplo, las ventas minoristas se retrajeron 8,3% con respecto a igual mes del año anterior cuando ya habían caído (respecto de 2012) 7,1%. La tendencia es claramente a la baja y a un ritmo cada vez más acelerado”, sostiene Invecq.

¿Las causas? La retracción del salario real: “A partir del año 2013 y con una inflación descontrolada, los salarios comenzaron a crecer por debajo de la inflación”. Y añade: “Dos factores agravan la situación: por un lado la persistencia de un alto porcentaje de mano de obra informal que lógicamente posee un poder de negociación salarial mucho menor y por lo tanto salarios reales en un proceso de mayor deterioro; y por el otro, el estancamiento en la creación de empleo y el aumento de conflictos laborales con suspensiones y despidos”, dice. En rigor, hay otro factor adicional: una caída real en la demanda de créditos por parte del público.

¿Cómo sigue? Según De la Vega hay lugar para algo de optimismo: “Aunque no se prevé que el sector recupere en el corto plazo el dinamismo que llegó a mostrar hasta no hace mucho tiempo, sí estimamos que la caída registrada en los últimos meses se detendrá y los volúmenes vendidos se estabilizarán en lo que resta de 2014”.

Los ingresos

Esto tiene que ver, es obvio, con que tampoco fue una buena época para el salario real. En base a la evolución salarial reportada por el Indec y la de inflación, informada por el IPC Congreso, EconViews encontró una caída de 6,8% del salario privado formal en mayo y de 5,5% en el acumulado anual. La consultora Analytica sostiene que “con el aumento de la inflación las paritarias no alcanzaron y los salarios por convenio pierden poder de compra”, y muestra la gama de caídas por sector: encabeza el ranking comercio, con una retracción de 11%, y lo completan el automotriz y el de alimentos con una merma de 5%.

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“La aceleración inflacionaria, la caída del salario real y el estancamiento del empleo son determinantes para que el consumo se desinfle y muestre la peor performance desde la crisis de 2001-02”, agregan desde la consultora de Ricardo Delgado y Rodrigo Alvarez. Los argentinos lo sufren y, por supuesto, lo sienten: según una encuesta de CCR, 72% opina que su poder adquisitivo se deterioró durante el último año. Según el IARAF, con salarios subiendo al 30%, precios al 40% y sin actualizaciones de ningún tipo en Ganancias (mínimos, deducciones o tramos), el salario terminaría 2014 entre 9,6% y 12% por abajo del nivel de principios de año. Podrían haber novedades en este frente.

Desde un punto de vista más subjetivo, los eventos cambiarios de fines de enero, los problemas con los holdouts en Nueva York, la sucesión política y la recesión misma, que siempre trae aparejada cierto temor a perder el empleo, se han sumado a la merma del salario real para moldear a un consumidor más frugal. El Indice de Confianza del Consumidor (ICC) elaborado por la UTDT está 10% por debajo de su nivel de hace un año y no muy lejos de los valores de 2009. “Tres de cada cuatro argentinos creen que el país puede vivir una crisis en 2015”, añaden desde CCR. Vicente Lorenzo, secretario de prensa de CAME, lo explica así: “Deberíamos recordar brevemente lo que vivimos los argentinos en los últimos quince años. Hiperinflación, hiperrecesión, corralito, diecisiete monedas espurias, corralón, cepo, etcétera generaron un consumidor con características muy especiales. Rápido de reflejos (más que el consumidor de otros países) frente a cualquier cambio económico-financiero que se esté gestando, nuestro comprador se adecua perfectamente”.

Sin una baja de la inflación o una resolución del frente cambiario (incluyendo la saga de los holdouts), ninguna de las dos muy probable por éstos días, el consumidor seguirá muy frugal y selectivo hasta 2015. Si el Gobierno logra estabilizar la inflación y permitir cierta recuperación en 2015, hay un lugar para que el consumo crezca algo el año entrante. En cualquier caso, será un desafío difícil, pero no imposible, para los comercios y las marcas, que deberán ajustar sus estrategias para sintonizar con las necesidades y posibilidades de los consumidores versión fin de ciclo.

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