El precio de la soja

¿Por qué cae y qué pasará?

El derrumbe del precio internacional de la soja sacudió al mercado agrícola local y retumbó con fuerza en las proyecciones económicas. El productor hace cuentas para decidir cómo encarar la próxima campaña. Mientras tanto, el Gobierno afina el lápiz para calcular cuál puede ser el impacto en el esquema de ingreso de divisas, frente a señales cada vez más firmes de deterioro fiscal. La noticia de una mejor campaña 2014-2015 en Estados Unidos fue el desencadenante de la firme tendencia a la baja. A mediados de julio, el precio en Chicago se redujo más de 20% respecto al precio promedio del primer semestre (US$ 520).

El último informe del país del norte revela que se obtendría una cosecha récord de soja de alrededor de 103,4 millones de toneladas, gracias a un incremento de casi 11% del área sembrada, con muy buenos rindes. En este sentido, la molienda sería una de las mejores de los últimos cinco años. A esto se suman los buenos augurios para las próximas cosechas de la Argentina y Brasil. “Las perspectivas de una sobreoferta son cada vez más fuertes”, explica Gustavo López, de Agritrend. “La producción mundial aumentaría en cerca de 20 millones de toneladas en un año, y esa presión genera una caída de los precios”.

Por otra parte, a los fundamentos estrictamente agrícolas se suman matices del mercado financiero que debilitan los precios. “Se observa un fortalecimiento del dólar por la recuperación de la economía estadounidense, con perspectivas de tasas de interés más altas”, considera Guillermo Rossi, analista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). “La caída de los precios agrícolas se dan en el marco de una caída general de los precios de las commodities”.

Por ahora, la reducción del precio corresponde a un problema de la oferta frente a una demanda que crece todavía a un ritmo estable. El comercio mundial de soja suma 110 millones de toneladas, de las cuales casi el 70% tienen como protagonista a China. El aumento de las compras de ese país crecería este año entre 5% y 7%.

Precios bajos

¿Qué puede pasar de ahora en más con el precio de la soja? Esa es la gran incógnita. “Desde 1973 que no se observa una seguidilla de bajas tan significativa”, confiesa Rossi, de la BCR. “Para la soja argentina significa U$S 60 en el precio FOB, casi 15% por debajo del valor promedio del año pasado”. El mercado espera bastante volatilidad, con cierto rebote a corto o mediano plazo. “Hay fondos especulativos que presionaron fuerte a la baja y que ahora recuperan posiciones”, asegura Rossi. “Además, comienza el período critico en Estados Unidos y cualquier variación negativa en el clima puede presionar un repunte”. El analista de la BCR explica, además, que con estos precios los productores vuelcan menos producción al mercado y esto puede generar un ajuste al alza.

Por otra parte, la demanda empieza a comprar la soja barata y sostiene el precio. “Pero si se cumplen las previsiones de cosecha en Estados Unidos y la Argentina y Brasil se encaminan a otra cosecha récord el año que viene, la tendencia a la baja es ineludible”, sentencia. Pablo Adreani, de la consultora AgriPAC, destaca que el aumento de las perspectivas de producción de la próxima cosecha de soja en Estados Unidos “fueron inesperadas y explosivas”. Según evolucione la campaña estadounidense, el analista cree que el precio local puede oscilar para arriba y para abajo entre U$S 15 a U$S 20 en los próximos meses. “A lo sumo, si mejoran los precios, la soja nueva 2015 llegaría a los U$S 300 la tonelada”.

¿Menos soja?

A pesar de que los informes de Estados Unidos auguran otra campaña récord para nuestro país, que estaría cercana a los 55 millones de toneladas, la retracción de los precios plantea después de muchos años la posibilidad de que se reduzca el área sembrada de soja, la estrella de la producción agrícola local. Adreani cree que este nuevo escenario puede hacer tambalear la intención de siembra del productor que tiene que encarar en octubre la próxima campaña. “Si esta baja se consolida, va registrarse una caída de la intención de siembra de soja de entre 5% y 10%”, afirma el experto de AgriPAC. “Los márgenes del productor agrícola son similares a los de 2001”.

Sin embargo, una parte importante de los analistas considera poco probable una reducción de la producción en la cosecha 2015, incluso a pesar de que reconocen una merma importante en los márgenes: a la caída de los precios, se suma un aumento sostenido del costo de los fletes y de los alquileres de los campos. “Yo creo que la superficie sembrada va a mantenerse o quizás caiga un poco”, asegura López, de Agritrend. “Por más bajo que sea el precio, la soja sigue siendo más rentable que otros cultivos alternativos, como el maíz. Además, las perspectivas climáticas son bastante buenas. Y una mayor productividad puede compensar la caída de margen vía precio”.

Las zonas más perjudicadas en este contexto serían el NOA y el NEA que pueden dar un paso atrás en el proceso de consolidación del cultivo de la soja. Según consignan los informes de la BCR, es la zona que más se resiente con los avatares del clima y con los elevados costos del transporte: trasladar la producción en camión desde Salta a Rosario (U$S 54) es más caro que enviarla desde el puerto santafesino a China (U$S 48).

Recuadro: El impacto sobre las finanzas

¿Cuál es el impacto de la caída del precio de la soja en las exportaciones y en la recaudación del Fisco? Este es un punto sensible para el Gobierno en un escenario de escasez de divisas y creciente déficit fiscal. Los embarques de oleaginosas y derivados representan alrededor de un cuarto del total de las exportaciones y cerca de 8% de la recaudación. Un reciente trabajo de la consultora Empiria asegura que más allá de los vaivenes de corto plazo, “el impacto de la caída de la cotización de la soja es de alta relevancia macroeconómica”. Aún cuando la reciente baja no forme parte de una tendencia, es un factor que incrementa aún más la vulnerabilidad de la economía ante un stock de reservas reducido.

Más de la mitad de la cosecha no ingresó aún al circuito comercial y esto aumenta los efectos esperados para este año. Los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) muestran que actualmente hay un volumen declarado de compras cercano a 8,2 millones de toneladas entre los exportadores y de 16,5 millones por las fábricas, sobre una producción superior a 55 millones de toneladas Los pronósticos para 2014 son preocupantes, pero el efecto del derrumbe de los precios se vería con mayor fuerza en 2015, lo que puede sumar otro ruido a la transición política.

El complejo sojero generó el año pasado exportaciones por más de U$S 20.000 millones, lo que supone 30% de los dólares utilizados para financiar todas las importaciones del país. Si el precio cae cerca de 15% en porotos, aceites y harinas, la perdida de ingreso de divisas sumaría cerca de U$S 1.500 millones este año, según cálculos de Guillermo Rossi de la BCR. Y el año que viene podría ser más del doble. El informe de Empiria afirma que si la caída llega a ser de U$S 100 la tonelada, la reducción potencial en los ingresos de divisas será de U$S 2.700 millones (de los cuales casi U$S 1.000 millones iban para el fisco). “Por supuesto que de persistir los precios actuales, el efecto sería mucho mayor en el próximo año, cuando toda la cosecha sea afectada por la caída de las cotizaciones”. Pablo Adreani, de AgriPac, asegura que con los precios actuales, el ingreso por retenciones de todo el complejo agrícola sumaría U$S 8.000 millones en 2015, lo que supone una disminución de U$S 1.400 millones respecto a las proyecciones de 2014.

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