Se agrava el deterioro fiscal

El BCRA, ante opciones complicadas

(Columna de Matías Carugati, economista jefe de Management & Fit)

Mientras la atención pública se divide entre el Mundial en Brasil, el procesamiento del vicepresidente de la Nación y las derivaciones del “juicio del siglo” entre la Argentina y los holdouts, el panorama económico continúa agravándose. La economía dejó atrás la desaceleración para ingresar en una fase recesiva. Más allá de la moderación reciente, la inflación no consigue perforar el piso de 2% mensual, a pesar de la debilidad de la demanda agregada y la estabilidad del dólar oficial. Precisamente en este aspecto, se regresó a una situación de retraso cambiario. Y, por si fuera poco, la situación fiscal no es ajena a todo este contexto.

El giro de comienzos de año fue efectivo para estabilizar el frente cambiario, pero trajo claros perjuicios en materia fiscal. Por el lado de los ingresos, el impulso sobre las retenciones se vio amortiguado por el menor crecimiento de los recursos fiscales ligados al nivel de actividad y al mercado laboral, cuyo ajuste no sólo se siente en cantidades (hay destrucción de puestos de trabajo en diversos sectores) sino también en precios (el crecimiento de los salarios perdió dinamismo y está por debajo de la inflación). En tanto, los datos más recientes (abril) muestran que el gasto primario se mantiene sobre un sendero de fuerte expansión (45% anual, 42% acumulado). Ello se debe a que más de la mitad de las erogaciones del Estado Nacional están cuasiindexadas a la inflación (remuneraciones a empleados públicos, jubilaciones y subsidios a familias), mientras que la devaluación incrementó los subsidios a empresas de servicios públicos.

Con gastos creciendo por encima de los ingresos (y la inflación), la consecuencia es un déficit fiscal que continúa ampliándose, lo que obliga a encontrar fuentes de financiamiento. A pesar del bajo ratio deuda/PIB, apelar a esta herramienta es complicado, tanto por cuestiones de monto como de conveniencia. Sólo el déficit primario superaría largamente el 2% del producto este año, lo que absorbería una porción importante de la capacidad prestable del mercado nacional.

Por otra parte, mientras no se resuelva el conflicto con los holdouts y el riesgo de default continúe latente, el costo financiero que enfrenta el Gobierno se mantendrá elevado. Esto deja al BCRA en una posición incómoda, ya que la cobertura del bache fiscal implica elegir el menor de dos males (o una combinación de ellos). No esterilizar la enorme inyección de pesos requeridos para asistir al Tesoro daría más combustible a la inflación y tendría repercusiones (negativas) sobre el mercado cambiario. Por otra parte, esterilizar la monetización de un déficit más elevado requiere subir las tasas de interés, lo que profundizaría la recesión e iría contra los deseos del Ministerio de Economía. Por si fuera poco, los vencimientos de letras y notas en lo que resta del año superan los $120.000 millones (3% del PIB o casi 1/3 de la base monetaria actual) sólo de capital, potenciando aún más el dilema al cual se enfrenta Juan Carlos Fábrega.

Con márgenes de acción más acotados que hace algunos años, el Gobierno no internalizó aún que, dada la configuración actual de la política económica, resulta imposible alcanzar todos los objetivos macro de corto plazo (alto crecimiento, baja inflación, estabilidad externa) simultáneamente. A esta altura, no es ninguna novedad decir que se necesitan correcciones. La cuestión (¿problema?) es que al momento de definir prioridades, el criterio económico se mezcla con el político. Ello tal vez explique la indecisión (o contradicción) de las autoridades respecto al rumbo a tomar y por qué la economía continúa en un sendero de gradual, pero sostenido, deterioro.

Quienes desean conducir el destino del país en los próximos años deberían ir previendo (y explicando) cómo pretenden resolver la “herencia” que dejará el kirchnerismo.

Te puede interesar

One Comment

  • hugo dice:

    Es un problema historico de la ARGENTINA,gastar mas de lo que se recauda.
    El proximo gibierno tendra mucho problemas,para ir para adelante.
    Este es un pais que si apoyamos a l campo e industria,tiene muchas posibilidades
    de crecer.
    Esperemos que se pongan las pilas como quien dice.
    La inflacion trae devaluacion y pobreza para los asalariados,esperemos que
    se acuerden de eso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *