“En uno o dos años podríamos estar en 120 M/tn”

Entrevista a Ernesto O’Connor

Ernesto O’Connor, economista, investigador y especialista en la relación entre la política, la economía y el agro, dialoga con El Economista desde el predio de La Rural, en Palermo, sobre la necesidad que tendrá el próximo gobierno de poner en marcha una política de estímulo para el único sector que aporta, en términos netos, dólares para el país.

La producción de granos en la Argentina se ha estancado en los últimos años. En el sector coinciden en que la Argentina podría estar, más temprano que tarde, cosechando 150/160 millones de toneladas por año. Además de buen clima, ¿qué se requiere para llegar a esos niveles: cambios en las políticas hacia el sector, en la macroeconomía, nuevas innovaciones tecnológicas, buenos precios en el exterior?

Principalmente, un cambio en las políticas públicas nacionales. El combo de una política agropecuaria desfavorable y un clima cambiante produjo un estancamiento de la producción en 100 millones de toneladas en promedio en los últimos cinco años. Este año la cosecha de soja estará cerca de los 55,5 millones de toneladas y nos vamos a estirar a 103, quizás 104, millones. Pero con poco trigo y poco maíz, es decir, con poca rotación. Para revertir esto hacen falta nuevas políticas, centralmente la eliminación de los ROE y de las retenciones al trigo, maíz, carne y todas las economías regionales, que ya no le aportan casi nada a la AFIP. Hay que recuperar la rotación: en invierno se está sembrando poco trigo. Se llegaron a producir 16- 17 millones de toneladas y ahora con suerte llegamos a 10-11. Por eso, es muy común ver campos sin producir en invierno y esperando a hacer soja de primera. Lo mismo con el maíz: como su precio interno está intervenido, es más riesgoso producir. Es decir, en términos de rotación, sustentabilidad del suelo y optimización del negocio, estamos mal. Deberíamos estar haciendo cosas que la política económica está impidiendo.

Con estos cambios que menciona, ¿la producción pegaría un salto desde su nivel actual?

Sí, sobre todo con la eliminación de los ROE. No podés sembrar trigo sin saber si lo vas a poder vender o a qué precio. Hoy tenemos volúmenes para exportar y no están las autorizaciones para hacerlo. En un contexto de escasez de dólares, es un absurdo macroeconómico y, a la vez, sectorial. El nuevo gobierno, por amor o por necesidad, va a tener que liberalizar un poco o, mejor dicho, normalizar la política agraria, y asemejarla a la de casi todos los otros países. Con los cambios correctos, en uno o dos años nos acercaremos a las 120 millones de toneladas. Y ahí aparecerán los dólares fácilmente. A diferencia de las divisas de Vaca Muerta, que no van a llegar antes de las legislativas de 2017, o incluso las presidenciales de 2019.

Hay una creencia de que quien suceda a CFK tendrá una política económica más racional, de centro y que procurará recuperar los equilibrios perdidos en los últimos años. Esto se ve, por ejemplo, en los precios de los activos financieros. En el sector del agro, ¿también hay una expectativa favorable sobre lo que vendrá?

Sí, va a ser necesariamente un tema de agenda. Las políticas económicas las establecen las coyunturas. Carlos Menem no privatizó porque era su gran idea; era lo que había que hacer. Néstor Kirchner no hizo tanta política social porque era bondadoso; era lo que había que hacer en un país con una pobreza superior al 50% y una tasa de desempleo de casi 25%. La agenda que viene es solucionar los desequilibrios macroeconómicos y, como tantas otras veces, necesitamos dólares. ¿Y quién los tiene? El sector competitivo y exportador que las pueda generar. Necesariamente va a haber un romance con el sector agropecuario y las cadenas agroindustriales. Es un sector con mucha capacidad de rebote y una alta elasticidad a las señales de políticas para, en un año o dos, aumentar su flujo de dólares hacia la economía y tranquilizar la macro. Es inevitable que el tema esté en la agenda y me parece que todos los candidatos lo entienden. La posición actual de Gobierno aún creo que está influido por lo que ocurrió con la 125 y se está perdiendo dólares fáciles que hoy le vendrían bárbaro, por ejemplo, no liberando las exportaciones de trigo.

Se desprende de lo que dice que cambiar las políticas para el sector no sería muy difícil ni costoso. ¿Es tan así?

Respecto a las retenciones, en términos fiscales lo que recauda la AFIP es insignificantes. Las únicas que aportan algo son las de soja. La eliminación de las ROE quizás sea más gradual, aunque yo creo que debe hacerse de una vez tipo shock, porque hay que coordinar su retiro con los distintos actores de la cadena.

Los precios de los principales granos están a la baja. ¿Cuánto hay que preocuparse?

Entre 2002 y 2008, los precios subieron sostenidos por la creciente demanda china. Desde entonces se sostienen por una demanda china que se mantiene pero ya no crece tanto como antes y por shocks de oferta, como las inundaciones o sequías que sufrieron EE.UU., Brasil o incluso nosotros. Agrego que el fenómeno climático llegó para quedarse y eso le dará volatilidad a los precios hacia adelante. Creo que los precios, al margen de estas variaciones, se mantendrán estables y variarán por los shocks de oferta. Alcistas, casi seguro que no. El shock que supondrá el incremento de la demanda de otros países asiáticos, como Pakistán, Indonesia y la India, todavía está muy inmaduro y por verse.

Precisamente, la baja reciente de la soja tiene que ver con que se perfila una muy buena cosecha en EE.UU.

Sí, pero igual hay que esperar a ver si se cumplen los vaticinios sobre la cosecha de EE.UU. Si el clima es bueno, la soja se va a clavar por debajo de los U$S 430 por tonelada en Chicago.

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *