La paja y el trigo

La pobreza y los “modelos” en América Latina

Entre las principales características políticas y económicas en la América Latina de la última década merecen destacarse la preponderancia de los gobiernos de centroizquierday la existencia de un contexto externo muy favorable para países productores de materias primas y minerales, como son mayoritariamente los de la región. Esta última característica llevó a que los países de la región crecieran 4,1% anual promedio entre 2003 y 2012, cuando lo había hecho al 2,5% anual entre 1993 y 2002.

No obstante, entre sus administraciones de gobierno se han destacado estrategias y estilos disímiles. Si bien todos ellos se han preocupado por las variables sociales (entre otras decisiones creando planes similares a la Asignación Universal por Hijo de la Argentina), han existido algunas estrategias más amigables para con el rol de los mercados privados y más preocupadas por la calidad de las instituciones y la competitividad de sus economías (caso de Chile, Brasil, Perú, Uruguay, por ejemplo), mientras que en otros casos ha predominado una visión menos amigable hacia los negocios privados y poco preocupada por los problemas institucionales y de competitividad (Venezuela, Ecuador, Bolivia y la Argentina, entre otros).

En este segundo grupo de países ha sido común una fuerte intervención gubernamental en los mercados, en algunos casos distorsionando fuertemente los precios relativos, como los de la energía, así como han ocurrido varios casos de estatizaciones y se ha mostrado escaso interés por la inserción externa de sus economías. En materia política, han resultado comunes las reformas institucionales para habilitar reelecciones o estrategias de alternancia en la cúspide del poder que en los hechos significaron la continuidad de un mismo modelo político y económico.

Si bien en ambos tipos de estrategias existió preocupación por la situación social, el segundo grupo se caracterizó por un discurso mucho más marcado en materia redistributiva, a priori favorable paria los estratos de menores ingresos de la población.

Discursos y resultados

Pasada más de una década de gobiernos con estas características, vale la pena repasar algunos resultados obtenidos. En materia de suba anual del PIB, en el período 1998–2012 se tiene que fue Perú el de mayor crecimiento (5,3%), seguido bastante atrás por Chile (3,8%), Bolivia (3,7%), Colombia y Ecuador (3,6%), la Argentina (3,5%, según datos del Indec) y Brasil (3,2%). Luego viene otro lote de países con menor crecimiento anual integrado por Uruguay (2,8%), Venezuela (2,7%), México (2,6%) y Paraguay (2,4%). Se debe aclarar, no obstante, que utilizando datos de PIB alternativos a los de INDEC entre 2007 y 2012, se tiene que en la Argentina la tasa de crecimiento 1998–2012 resultaría apenas superior al 2% anual, la menor entre los países citados. En realidad, lo que destaca a la Argentina y Venezuela es un alto crecimiento obtenido entre 2003 y 2007 (8,6% y 11,7% anual, respectivamente) y uno mucho más bajo entre 2008 y 2012 (2,7% y 1,2%). Chile y Perú, en cambio, crecieron más parejo en ambos subperíodos (5,2% y 4% en el caso de Chile y 7,1% y 5,7% en el de Perú).

 

Tasa de pobreza 1998 – 2013: Argentina, Chile, Perú y Venezuela

2013* corresponde al primer semestre

Fuente: IERAL en base a SEDLAC-CEDLAS (Venezuela, Chile y Perú 1998-2012), Instituto Nacional de Estadísticas de Venezuela(Venezuela 2013), INDEC (Argentina 1998-2006) y estimaciones propias sobre la base de CBT Fiel e IPC San Luis (Argentina 2007-2013)

 

Existe un correlato, pero a la inversa, con la tasa de inflación: mientras la Argentina y Venezuela mostraron menos inflación entre 2003 y 2007 (8,1% y 13,8% anual promedio, respectivamente) que entre 2008 y 2012 (22% y 26,4%, respectivamente), en Chile y Perú en ambos subperíodos la suba de precios se ubicó siempre por debajo del 3% anual. Claramente existió un modelo muy expansivo por el lado de la demanda en los dos primeros países, que aprovechando el buen contexto externo generó inicialmente altas tasas de crecimiento del PIB, pero que luego el proceso devino inflacionario y con pérdidas de competitividad, lo que terminó afectando el ritmo de la producción desde 2008.

Resulta interesante analizar lo ocurrido con la tasa de pobreza en estos cuatro países, grupo en cual tres de ellos (Chile, Venezuela y Perú) han mostrado tradicionalmente una deficiente distribución del ingreso. Un buen punto de partida es 1999, cuando asume Hugo Chávez en Venezuela, año en que la tasa de pobreza se ubicaba en alrededor del 49% de la población en Venezuela y Perú, 30% en la Argentina y alrededor del 20% en Chile. Con las crisis de 2002-2003, los guarismos llegan al 55% en la Argentina y Perú, y al 62% en Venezuela.

A mediados de la década del 2000 la pobreza caía en los cuatro países, pero más rápido en la Argentina y Venezuela, donde también crecía más rápido la producción. Pero la tasa de pobreza prácticamente dejó de bajar en la Argentina y Venezuela a partir de 2008, coincidentemente con la suba de la inflación, mientras en Perú dicho guarismo seguía descendiendo. Se llega así al 2012 con alrededor del 25% de la población bajo la línea de la pobreza en Venezuela, Perú y la Argentina (en este caso una medición alternativa a la del Indec, pues el organismo oficial informa tasas inferiores al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, inclusive menores a las de Francia o Alemania).

Es conocido que en 2013 subió fuertemente la inflación en Venezuela, y su tasa de pobreza se ubicó en 28%, mientras en la Argentina resulta del 26%. No existen aún datos oficiales para Perú y Chile en 2013, pero con tasas de crecimiento del PIB del 6,3% y 5,6% anual, respectivamente, en dichos países, lo más probable es que nuevamente haya bajado la proporción de la población bajo la línea de la pobreza, a menos de 25% en Perú y a menos de 14% en Chile. Es conocido también que en 2014 siguen los problemas en Venezuela y subió algunos escalones la inflación en la Argentina tras la devaluación en enero, de modo que lo más probable es que en estos casos vuelvan a empeorar sus indicadores sociales este año.

En definitiva, si bien en el discurso oficial de la Argentina y Venezuela se enfatiza mucho en la necesidad de mejorar las condiciones sociales de la población, la estrategia económica elegida parece no surtir el mejor efecto, al menos si se compara con algunos otros países latinoamericanos, como Perú y Chile, que con estrategias económicas más pacientes y favorables a la economía de mercado, vienen cosechando buenos resultados en sus variables sociales. La ansiedad y el cortoplacismo no suelen ser buenos consejeros en economía. La Argentina y Venezuela deberían tomar nota al respecto.

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *