Las tres “A”

Claves de una nueva estrategia exportadora

Diversificar los mercados de exportación es una actitud razonable. Estar sobreexpuesto comercialmente a un país trae beneficios en las épocas de bonanza de ese país, pero complica mucho las cosas cuando éste entra en problemas. Le pasó a México con EE.UU. tras la caída de Lehman, y hay muchos ejemplos más.Estar, en cambio, conectado a varios países aumenta la probabilidad de amortiguar los shocks negativos que se pueden generar en uno, o más, de ellos. Los expertos en comercio internacional dicen que cuanto más diversificadas geográficamente están las exportaciones, mejor. Otra recomendación razonable, para los tiempos que corren, sería aumentar la exposición a los mercados emergentes.

Para la Argentina, eso implica enfocarse en las tres A: Asia, Africa y América Latina. Son regiones con economías de ingresos medios (pero crecientes), motores del crecimiento global y las más expansivas en términos demográficos. En la mayoría de los casos, las relaciones están inmaduras. Asia tiene las economías más dinámicas del mundo de la actualidad y una demografía en franca expansión: en 2025, 66% de la población mundial vivirá allá. “Los países asiáticos ya no pueden considerarse exóticos para la política comercial externa argentina”, dice un reciente informe de Analytica. En 2012, las exportaciones a Asia llegaron al 22,4% del total (medidas en valor) y rompieron un hito: superaron los envíos combinados a EE.UU. y Europa (22%), y también a las exportaciones a Brasil (20,3%). Entre 2006 y 2012, la participación de Asia subió de 18,2% a 22,4%.

El milagro africano aún está en ciernes, pero el potencial no es menor. Según el FMI, Africa subsahariana crecerá 5,7% este año. Un dato que revela cuánto crecerá la población en los próximos años es que 70% de la población actual de Africa subsahariana tiene menos de treinta años. Para la Argentina, aún es un destino exótico: las ventas al Continente Negro, sobre el total, son bajas. Pero son importantes: 57% del superávit comercial de la Argentina de 2011 fue obtenido con Africa. Los ingresos de su población crecen, la oferta de alimentos se expande poco y, por ende, sus importaciones de estos productos crecen.

Por último, América Latina también ofrece una gran oportunidad. Además del crecimiento de sus economías, la ventaja la aporta la cercanía geográfica. En 2012, las exportaciones argentinas totales cayeron 3%. Sin embargo, aumentaron 6% los envíos a Chile y 13% a los países que integran el Aladi (excluyendo a los del Mercosur).

“Uno de los pilares más importantes que cimentan la estrategia internacional del Gobierno Nacional desde 2003 tiene que ver con la diversificación comercial. Esto es, el encuentro de nuevos destinos comerciales para nuestra oferta exportadora, más allá de los destinos tradicionales (Europa y Estados Unidos)”, dice un trabajo de GEENaP, una usina de pensamiento económico cercana al oficialismo. En 2003, las exportaciones al Nafta y la Unión Europea explicaban 35% de las ventas argentinas al mundo (medidas en dólares). En 2011, bajaron a 26%.¿Qué regiones ganaron participación? El Mercosur pasó de 19% a 25%; la Comunidad Andina –incluyendo a Venezuela–, de 4% a 8%; los países del Asean, de 4% a 5%; China, de 7,5% a 8% y la categoría “Resto del mundo”, de 19% a 23%. “Mientras los mercados tradicionales pierden peso en el destino de las exportaciones argentinas, se fortalece el comercio con otros países del subcontinente y el mundo, cuyos mercados se han vuelto cada vez más relevantes para los todos los bienes pero, en especial, para aquellos con algún grado de elaboración”, añade el informe.

¿Y la canasta?

Pero la diversificación de mercados es sólo una parte de la película. También resulta necesario diversificar la canasta exportadora.Los riesgos de estar sobreapalancados en la venta de commodities son difíciles de percibir en momentos (como el actual) en los cuales sus cotizaciones vuelan y todo parece ganancia, pero sólo basta una sequía y/o una depresión en sus precios para demostrar lo pernicioso y cortoplacista de esta táctica.Diversificar la canasta, por ende, no sólo aísla al país de las fluctuaciones climáticas y de precios sino que también le permite añadir valor y empleo en origen.

Los mercados emergentes, y especialmente aquellos con los cuales sí se puede competir (la región, principalmente, pero también Africa) deben ser los puntales de esa estrategia. Un ejemplo: es mucho más probable que la Argentina le venda automotores a Perú que a China. Por supuesto, con las giras no basta.

Diversificar la canasta exportadora no es una tarea fácil. No por nada son pocos los países en los cuales la industria y los bienes de alto valor agregado ocupan una porción mayoritaria de sus exportaciones. De todos modos, apuntar en esa dirección es necesario para alejar, de una vez por todas, el fantasma de la restricción externa y liberar el potencial productivo del país.

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *