Crecimiento e inflación estable

El plan oficial para llegar a octubre

La apuesta económica de la Casa Rosada para el año electoral es clara (más no su efectividad): evitar que la inflación suba y, al mismo tiempo, procurar que las medidas tomadas en ese sentido no afecten demasiado el nivel de actividad. No habrá, para ello, un plan de estabilización, un programa antiinflacionario agresivo ni una meta inflacionaria específica. Según Eduardo Luis Curia, más que soluciones de fondo, el Gobierno apuesta a “moverse por los márgenes”.

El plan oficial de eliminar (o acotar lo más posible) las subas de precios durante dos meses sirve para atacar las expectativas y mostrar que el Gobierno reconoce, si bien no la paternidad del problema inflacionario (y el de la apreciación cambiaria), sí sus síntomas. Eso es bienvenido, aunque las expectativas (por ahora) no aflojan y las presiones cambiarias (con un dólar negro merodeando los $8) están a la orden del día. Según la Universidad Torcuato di Tella, las expectativas de inflación siguen siendo del 30% anual. Heterodoxia y paso a paso es la lógica oficial.

¿Qué tienen de particular los controles como instrumentos de desinflación? “El propósito de usar el control de precios y el congelamiento como instrumentos en el contexto de un plan anti-inflacionario es, justamente, evitar el sesgo recesivo”, opina José María Fanelli. El Gobierno ya ha manifestado que no aplicará medidas de desinflación ortodoxas pues éstas ahogarían el crecimiento económico, pese a que, en los hechos, la economía ya esté estancada o creciendo muy poco. Si la inflación se cortara con simples controles, no habría inflación en el mundo. Pero el efecto de los controles es de corta duración, más allá de que los “acuerdos” puedan continuar luego del 31 de marzo.

En el Gobierno creen que, con los precios cuasi congelados, ofrece incentivos para contener la carrera precios-salarios hacia andariveles más cercanos al 20% que el 30%. Como en toda negociación, cada parte pide un extremo. Probablemente, las paritarias terminen cerrando más cerca de 25%. La suba del 20% del Mínimo No Imponible al Impuesto a las Ganancias también va en ese sentido. Las negociaciones paritarias, pese a ello, se anticipan como muy complicadas, máxime en un contexto de turbulencias políticas.

Un salario real que no le gane a la inflación también es un dato político: el kirchnerismo (y casi todos los oficialismos del mundo) van de la mano con la capacidad de consumo de las familias. Por eso, el Gobierno es más laxo con las subas nominales de otras prestaciones, como las jubilaciones o la AUH, claves para su proyecto político.

¿Y el crecimiento?

Así como prima la incertidumbre sobre la efectividad de la estrategia oficial de poner la inflación en el freezer, pasa lo mismo con el crecimiento. Dado que es un año electoral, no es un tema menor: por primera vez, el kirchnerismo enfrentaría dos años consecutivos de bajo crecimiento. En primer lugar, vale destacar la menor tracción que ofrecerán los drivers externos (si bien, en términos interanuales, sus aportes serán positivos en ambos casos): Brasil y la cosecha. El Gigante Sudamericano sigue sin poder arrancar. Los economistas sondeados por el Banco Central de Brasil esperan un alza del PIB de 3,08% para 2013. No debería ser sorpresa que esa proyección caiga por debajo de 3% en las próximas semanas. Como sostiene el economista Gustavo Martín, de la USAL, “lo único sorpresivo son las esperanzas que todavía algunos analistas ponen en esta economía”.

La cosecha, en tanto, no sería tan buena como se preveía (más allá de la lenta liquidación de divisas, que podría continuar). La producción de soja estará, según varios especialistas, más cerca de las 50 millones de toneladas que de las 55 iniciales. “Al ciclo en curso primero le sobró agua, después le faltó, ahora parece normalizarse: no habrá record ni tampoco un desastre”, apunta José José Llach y añade que también habría que ser precavidos para 2014, y más allá: en tres de las últimas cinco campañas el clima fue entre regular y muy malo. ¿Nos está afectando el cambio climático más de lo que creemos?

Pocos márgenes

Con este panorama externo en ciernes, el empuje que vendrá del mundo será positivo pero no lo suficiente como para apalancar un crecimiento sustantivo. Por lo tanto, el Gobierno acentuará el sesgo expansivo de sus políticas para cebar el crecimiento y el consumo, aunque ese rumbo podría complicar la estrategia de suba de la nominalidad que, por otro lado, procura evitar. De todos modos, según un trabajo de la consultora Finsoport, “en 2013 las cajas del Gobierno estarán más limitadas que en 2012. En especial, salvo una nueva modificación a la Carta Orgánica del Banco Central, la asistencia mediante emisión será menor”.

La consultora Empiria utiliza la metáfora de un auto en la banquina y con el motor recalentado: “Si acelera (aumenta el gasto, emite, baja la tasa de interés), recalienta más; si no acelera, sigue estancado”. Sin correcciones de fondo pero con algunos ajustes en las clavijas del modelo y bastante voluntarismo, el Gobierno planea llegar a octubre con una inflación estable y con una economía moviéndose, aunque no sea a tasas chinas. Después de ese mes, y dependiendo de los resultados, podría volver a sorprender con medidas más firmes.

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One Comment

  • javier dice:

    El plan es ganar las elecciones para, reforma de la constitucion mediante, poder acceder a un tercer mandato. En terminos economicos es seguir igual, aplicando parches para que la economia interna no se desinfle.

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