La economía global crece…

… pero el “riesgo europeo” no cede.

En las últimas semanas, y meses, los economistas han debatido si la economía global está en una crisis. Como suele pasar, no se han puesto de acuerdo. Que no haya un consenso en las respuestas no es una sorpresa ni una noticia, como sí lo es el hecho de que el tema esté, nuevamente, en el tapete. Para algunos, como el viceministro de Economía, Axel Kicillof, se trata de una reemergencia de la crisis iniciada en 2008. Para otros, los indicadores de “crisis” que hubo en 2009 (un desplome del comercio global, recesiones profundas por doquier o niveles de nerviosismo financiero altos) no están presentes hoy. A

un así, entre quienes dicen que sí hay crisis y los que dicen que no, existen coincidencias en que la tendencia de los últimos meses invita más al pesimismo que al optimismo. Todos se cuidan de señalar los múltiples riesgos a la baja y de no ser imprudentemente optimistas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) dice, al mismo tiempo, que el PIB mundial crecerá 3,5% en 2012 y 3,9% en 2013, y que los riesgos a la baja han aumentado considerablemente en los últimos meses. Según el economista jefe del organismo, Olivier Blanchard, el segundo trimestre fue malo para la economía global y el futuro dependerá, principalmente, de lo que pase en Europa y, en menor medida, en Estados Unidos.

A diferencia de 2010-2011, los coletazos se están sintiendo en todo el planeta: desde Brasil hasta China, todos los líderes dicen, a lo CFK, que el mundo se les cayó encima. Para los emergentes, la situación cambió también: no hay desacople. El último informe de Estabilidad Financiera Global (WFR, en inglés) del FMI dice que los hacedores de política económica de los países emergentes empezaron el año preocupados por la entrada de capitales y la apreciación y llegaron a la mitad del año inquietos por lo contrario: la rápida apreciación de sus monedas y la salida de flujos de capital. Por ahora, no se ha traducido en dificultades para financiarse, pero podría ser un escenario cercano.

Los pronósticos pesimistas, al menos en el primer semestre de este año, parecen haber sido los más correctos. Mirando hacia delante, como escribió Maximiliano Castillo Carrillo en la última edición de El Economista, “hay más dudas que certezas sobre la marcha de la economía global”. La desaceleración podría agudizarse en los próximos meses y la eventualidad de un shock financiero, similar o mayor al de Lehman, es un desenlace que nadie descarta.

Europa

Según Blanchard, lo que pase en Europa será clave: “Los países de la periferia europea deben triunfar”. Pero ese es, justamente, el problema. La incertidumbre está en niveles altos. De lo contrario, los inversores no estarían comprando bonos alemanes con rendimientos negativos, el dólar no se estaría fortaleciendo y los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años no estarían en mínimos históricos.

“Hay ciertos temas que se están discutiendo hoy en día que asustan”, sostiene Germán Fermo, economista y director de la Maestría en Finanzas de la UTDT. Pruebas al canto: que haya serias dudas sobre la capacidad de pago de varios estados españoles o que no se sepa si el FMI mantendrá la canilla de financiamiento para Grecia a partir de septiembre. “En Europa hay una dinámica que está ganando velocidad y hay una ausencia de acción muy preocupante”, dice Fermo y añade: “La España del 2012 se está convirtiendo en la Grecia del 2011”. El problema es que España no es Grecia: es la cuarta economía de la eurozona, “y pronto podríamos estar hablando de Italia”. Temas que hace poco tiempo atrás eran tabú, como la salida de Grecia del euro, hoy ya configuran escenarios base en las proyecciones económicas. “El mercado se acostumbró a hablar de estos temas, lo que en sí mismo es algo muy peligroso”.

Los optimistas sostienen que hay más cooperación política en Europa y que, aún con tibieza y con tardanza, se implementarán las medidas requeridas para evitar un shock a lo Lehman. “El Banco Central Europeo hará todo lo necesario para preservar el euro”, dijo Mario Draghi. Por ahora, quizás las autoridades europeas no ofrezcan más que eso. ¿O habrá algún anuncio concreto? Según Fermo, se precisa “un combo fiscal y monetario, un shock fulminante, que apunte a las expectativas y a la economía real, y que sea integral, no país por país”.

Inversión y animal spirits

Según el Reporte de Inversión Global (WIR, en inglés) que publicó recientemente la UNCTAD, los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED), pese a la abundante liquidez imperante, pasarán de US$ 1,5 billones en 2011 a US$ 1,6 este año. Es decir, un alza más que tacaña.

No (sólo) a los economistas, sino a los agentes económicos que, diariamente, toman decisiones de consumo, inversión y de otro tipo teniendo en cuenta la evolución esperada de sus economías personales, nacionales y, también, de la global están siendo afectados por los “animal spirits”. Una encuesta realizada por el Pew Research Center en 21 países relevantes (por su peso económico) muestra que sólo una mediana de 27% cree que la economía de su país está en un buen trayecto. En Japón, una mediana de 7% se mostró satisfecho con su economía nacional; en Italia y España, 2%; en Gran Bretaña, 15% y en EE.UU., 27%.

(De la edición impresa)

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