El Gobierno y el desafío de recrear la inversión

Una cuestión importante y compleja.

El último informe de inflación del Banco Central reconoce que la desaceleración de la inversión no empezó en los últimos meses sino que se trata de un proceso que viene de más atrás. Se dice que las trabas a las importaciones provocaron la caída en los volúmenes de los bienes de capital. Y que el cepo cambiario causó el parate constructor. Pero en realidad el fenómeno es más amplio: desde 2010 la inversión en la Argentina crece cada año a un ritmo menor, apunta el BCRA.

El informe agrega que en los últimos dos trimestres de 2011 la inversión cayó (el informe de metas de inflación del segundo trimestre de 2012 trae datos sobre inversión hasta fin del año pasado). Pese a ello su participación sobre el producto (tasa de inversión) cerró en 24,6 puntos, 1,6 puntos porcentuales menos que en 2010. La inversión en maquinaria y equipo se incrementó de manera más acotada, ante la desaceleración de la demanda externa de productos industriales. La importación de bienes de capital se redujo a 2% anual en el primer bimestre –luego de registrar subas promedio de 30% en los trimestres anteriores–. Para el BCRA “la inversión en construcción exhibió un alza en los primeros meses del año y se mantuvo como uno de los sectores generadores de nuevos puestos de trabajo”. El impulso provino de las construcciones asociadas al sector privado, ante los inicios de nuevas obras con fines comerciales e industriales, de viviendas y de construcciones petroleras. “A diferencia de los períodos previos, las obras realizas fundamentalmente por el sector público, como los caminos y las obras de infraestructura, presentaron leves caídas”.

Apuestas

Más allá de la coyuntura de los últimos meses, las multinacionales arrastran dificultades para desarrollar proyectos de inversión que signifique la creación de nuevas líneas de producción. “Es difícil explicarle a la filial que no se podrán girar utilidades y que hay restricciones para la compra de divisas”, le contó a El Economista un directivo de una importante empresa petroquímica. La coyuntura macroeconómica hace que las empresas se concentren en el día a día y acorten su horizonte de planeamiento.

Bernardo Kosacoff, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, opina que las empresas hoy ponen más el foco en reforzar sus canales de comercialización que en explorar nuevas líneas de producción o innovar en productos alternativos. Se invierte sobre lo que ya hay. La incertidumbre en el ámbito de los negocios no pasa solamente por las dudas que generan, por ejemplo, resoluciones como el acortamiento del plazo para liquidar divisas (que se cambió cuatro veces en un semestre).

También hay cuestiones de fondo. El abastecimiento energético es una de ellas, por tomar un caso. ¿Si una multinacional quiere desarrollar una nueva línea de producto en la Argentina: contará con el abastecimiento necesario de energía para los próximos tres años?

Sectores más dinámicos

El Gobierno dio señales de que está dispuesto a corregir algunas distorsiones. En la semana la Presidenta cerró un nuevo acuerdo con Bolivia para importar más gas y Florencio Randazzo anunció (finalmente) el aumento de las tarifas al transporte. Si bien esta última medida es más fiscalista que otra cosa, el Gobierno reconoce que en los últimos meses se ha desinvertido en materia de transporte público. El recorte de la frecuencia en el ramal Sarmiento, según su anunció, es para invertir en vías y coches.

En el sector energético, tras la nacionalización de YPF, se espera que se concreten las promesas sobre el desembarco de inversiones extranjeras. Según averiguó El Economista, en el mercado hidrocarburífero sostienen que el managment de la empresa estatal realiza gestiones para que multinacionales se asocien con YPF. Según el último informe de Fusiones & Adquisiciones que elabora la consultora Orlando Ferreres & Asociados, las principales operaciones de los últimos meses fueron realizadas en los sectores energético y minero. La empresa canadiense Yamana Gold compró por US$ 404 millones a Extorre Gold Mines, que controla el proyecto de oro de Cerro Moro en la provincia de Santa Cruz. Carlos Slim, a través del Grupo Financiero Inbursa e Inmobiliaria Carso, y por medio de la ejecución de los créditos que la familia Eskenazi, adquirió el 8,4% de las acciones de YPF por un valor aproximado de US$ 346 millones. Con el mismo mecanismo Itaú Unibanco se quedó con 3,6% de las acciones de YPF. Molinos Río de la Plata adquirió 25% de la refinadora Emulgrain, a cambio de US$ 2,5 millones.

Según Fausto Spotorno, economista de OJF, sostiene que la economía argentina entró en una etapa de contracción desde fines del año pasado. “Con una inflación que no cede, el resto de las variables económicas se deteriora. El modelo se desgastó lo suficiente como para no poder evitar los costos de las correcciones”. De acuerdo a la misma consultora, la inversión se contrajo 8,5% anual en términos de volumen físico en los primeros cinco meses del año. “Este dato no sólo es preocupante en el análisis de lo que ya sucedió sino sobre todo por las implicancias que tiene en el crecimiento económico futuro. En una economía que muestra claras señales de desaceleración el freno en la inversión agrava el panorama”.

De acuerdo al IBIM-OJF (la medición sobre la inversión que elabora el estudio OJF), en mayo se invirtieron US$ 7.421 millones. En términos de volumen físico, el IBIM-OJF cayó 12,8% en el quinto mes del año. De este modo, la participación de la inversión en el PIB a precios constantes –según OJF– ronda 20,6 %.

Mercados cerrados

En la década del noventa las empresas accedieron al financiamiento externo para aumentar sus inversiones. Pero luego se hizo más difícil porque el mercado castigó cada vez más el desempeño macroeconómico de la Argentina. Curiosamente hoy sucede todo lo contrario: el mercado no premia la mejora de los fundamentals. Los principales indicadores de deuda pública presentan una notable mejora respecto al período de la convertibilidad. Esa situación también marca un fuerte contraste con los problemas fiscales que presentan la mayoría de las economías avanzadas. El seguro que las empresas crediticias piden cobrar para hacer frente a un eventual default argentino, es de los más caros del mundo.

Sólo Ecuador, Pakistán y Chipre muestran una prima de riesgo más elevada. “Esto muestra que para el mercado hay otros factores que pesan más que la evidente sustentabilidad de la deuda a la hora de medir el riesgo local”, pone la consultora Ecolatina en su último informe.

(De la edición impresa)

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