Autos: otro año de records

Pese al freno de mayo y junio.

Con economistas de todas las orientaciones advirtiendo que el nivel de actividad de la economía argentina se está estancando en casi todas las ramas, la plaza automotriz local acaba de entregar los números de un mes de junio complejo, que cierra un primer semestre con un sabor ciertamente agridulce. Esta semana, tal como ocurre en la apertura de cada mes, se conocieron las dos principales estadísticas del sector: la que emiten los concesionarios nucleados en ACARA, un informe que da una lectura de lo que sucedió hasta ahora, y la que producen los fabricantes agrupados en ADEFA, que plantea de alguna manera lo que puede estar por venir. Ambos informes ratificaron que el 2012 había arrancado con mucha fortaleza, pero que esa potencia se fue debilitando mes a mes, hasta encontrar la peor performance en junio, producto de confusiones en el mercado interno, pero fundamentalmente debido a complicaciones ligadas al comercio exterior.

¿Cómo es esto? Veamos: Según ACARA, se registró una fuerte desaceleración de las ventas en junio: el patentamiento efectivo de autos 0km cayó 10% contra mayo y 12% contra junio del año pasado. Este dato tiene un atenuante: este junio tuvo 20 días hábiles y el junio del año pasado había tenido 21. Pero, así y todo, se logró el mejor primer semestre de toda la historia, con 459.470 autos registrados, 3,5% mas que en enero-junio del año pasado. A pesar de semejante logro, debe advertirse que la marcada debilidad de mayo y junio está cambiando la idea de lo que puede llegar a ser el patentamiento total de este año. En septiembre del año pasado, antes de que se aplicara el cepo cambiario, muchos especialistas soñaban con que en el 2012 se vendiera un millón de autos. Luego, en los primeros meses de este año, ya se habló de una cantidad superior a los 900.000 autos por año. Y ahora, en voz baja, los gerentes no creen que se supere un patentamiento anual de 890.000 vehículos, que igualmente será positivo, con un crecimiento cercano al 4% respecto del récord absoluto del año pasado, cuando se llegó a los 858.000 rodados.

En realidad, paradójicamente, en medio de un número récord, en lugar de ver a los participantes descorchando botellas, lo que se observa es temor, y cancelaciones de contratos de personal temporario, porque en esta Argentina tan extraña en la que vivimos lo importante es la tendencia: tenemos un problema de confianza en todos los sectores, por la alta inflación y por los errores en las decisiones de política económica. Es tan marcada la incomodidad que no se veía una caída semejante a la de este mayo y junio desde las crisis de 2002 o 2009.

Y, absurdamente, este freno en la actividad no estuvo ligado a los pedidos de mercado interno, que siguieron con ritmo bastante sostenido, sino a problemas de stock: hubo muchos pedidos de las unidades que se fabrican en México y Brasil, y como el Gobierno, para que no se escapen los dólares, frenó el ingreso de estas unidades, se produjo un fuerte retraso en la entrega de estos vehículos y, naturalmente, tampoco pudo ser concretado el patentamiento de estas unidades. Debido a las trabas de comercio exterior, que incluyen, por supuesto, la importación de autopartes, valor fundamental del armado de autos en las plantas instaladas en el país, la fabricación de los denominados autos nacionales (que en realidad tienen muy pocas partes de origen auténticamente argentino) se vino completamente a pique.

Según ADEFA, los números de la fabricación son ciertamente preocupantes. En junio se terminaron menos de 53.000 autos, 12% menos que en mayo último y 34,4% menos que en junio del año pasado. Si se considera la fabricación del primer semestre, cayó 15,4% respecto de las unidades terminadas en enero-junio de 2011. En cuanto a entrega de autos a concesionarias, algo que habla específicamente de la actividad en el mercado interno, las cosas no están tan mal. En junio el reparto estuvo algo mejor que en mayo, a pesar de ser el cuarto mes consecutivo con caída respecto de iguales meses del año anterior. Comparando el primer semestre de este año contra igual lapso del año pasado, el reparto anota una leve baja de 1,9%, compuesta por una mejora del 11,5% en el reparto de autos nacionales y una caída del 8,9% en la distribución de autos importados.

Pero es en las exportaciones, que hablan de la actividad en los mercados externos, donde la situación es más grave. En el número de junio contra mayo hubo una mejora del 4,3%, pero junio de este año contra junio de 2011 la caída es del 36,1%, y semestre contra semestre el derrumbe es del 28,3%. Esta notoria merma en las exportaciones obedece a tres factores principales: Brasil tuvo hasta mayo un parate notable (en junio hubo un repunte muy importante por un plan de estímulo planteado por Dilma Rousseff), Europa está con todos sus números totalmente ahogados y con México hubo un corte de actividad, debido a que no se estaban cumpliendo las reglas del acuerdo bilateral y la Argentina decidió suspenderlo.

El reparto

En cuando a la elección de los argentinos, sigue sin haber sorpresas. Al igual que en 2010 y 2011, los modelos más elegidos son el Volkswagen Gol (35.755 unidades vendidas en el semestre), seguido por el Chevrolet Classic (24.473) y el Peugeot 207 (16.990). En el reparto del mercado por marca, la alemana Volkswagen sigue liderando, con el 20,7% de todas las ventas, pero con Chevrolet mucho más cerca, ya que alcanzó una cuota del 18,1%. La francesa Renault se consolida como tercera, con el 14,3%. Y, lentamente, Ford se va uniendo al segundo pelotón, junto a Fiat y Peugeot, en la zona del 9-11%. Bastante más abajo figura la japonesa Toyota, que no logra alcanzar el 6% de las ventas. En patentamientos por jurisdicción, la tendencia se mantiene, con las ventas de la Capital Federal perdiendo terreno, a mano de la provincia de Buenos Aires. Allí se patenta el 33,2% de las ventas, la Ciudad de Buenos Aires bajó al 15,5%, Córdoba descendió al 9,5% y Santa Fe no se mueve del 8,3%.

Después de tanto número, cada uno de los participantes del sector hace su lectura. Abel Bomrad, de ACARA, dice que la demanda sigue firme. Viktor Klima, de ADEFA, se esperanza diciendo que “las medidas tomadas en Brasil se reflejarán en las próximas semanas y meses en la Argentina”. Y el especialista Dante Sica, de abeceb, advirtió que “la caída de junio es una luz amarilla, un alerta”. El pronóstico es complejo. Durante de los últimos meses, la compra de un automóvil fue tomada como un refugio de valor por no poder comprar dólares.

Pero la gente ve conflictos (pelea Kirchner-Moyano, falta de fondos en el gobierno de Scioli y una recaudación que ahora crece menos que la inflación) y esos conflictos terminan asustando, por lo que se prefiere no gastar, y postergar el recambio de la unidad. De manera innegable debe decirse que algunas automotrices están preocupadas. En algunos casos la venta se planchó: hay acumulación de autos terminados en las fábricas, empezaron las suspensiones de personal (sobre todo en las terminales radicadas en Córdoba de Fiat y Renault) y, si esto se extiende, los telegramas de despido aparecerán dentro de noventa días: en septiembre sabremos cómo sigue el ciclo.

(De la edición impresa)

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