¿Cuánto se desacelera China?

¿Mucho, poquito o nada?

La economía china, como gran parte de las economías del mundo, se está desacelerando. La gran pregunta, dada su relevancia sistémica, es cuánto. En la primera mitad del año, según cifras oficiales, el crecimiento fue de 7,8% interanual. El primer semestre (8,1%) fue mejor que el segundo (7,6%). Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), China crecerá 8% este año (en abril, esperaban una expansión de 8,2%), luego de haberse expandido 10,4% y 9,2% en 2010 y 2011, respectivamente. Para 2013 la proyección sube a 8,5%. Así, 2012 se perfila a ser uno de los años de menor crecimiento para China en la última década.

El índice PMI de China para el mes de julio, elaborado por HSBC y Markit y considerado un proxy del desempeño manufacturero, alcanzó su mayor registro en cinco meses, en tanto el indicador que mide la producción total llegó a un pico de nueve meses. Los economistas que recopilan los datos señalaron que, si bien éstos no muestran una expansión robusta, sí indican que hay una mejoría y la atribuyen a las medidas de estímulo oficiales.

En una reciente presentación, Wei Yao, economista jefe del banco Societé Générale, sostiene que “China está aterrizando, y no en caída libre”. Según Yao, la variable que más examinan las autoridades es el empleo, y no el crecimiento. Eso explica por qué las políticas de estímulo, tanto fiscales como monetarias, han adquirido un sesgo expansivo en los últimos meses pero están lejos de las magnitudes alcanzadas en 2009. Según Yao, en términos de crecimiento, el “piso” fue el segundo trimestre. En el tercero y el cuarto, la economía se expandirá a 8% interanual. El FMI coincide con que habrá un rebote tenue en los próximos meses.

El analista Luis Palma Cané también cree que el escenario más probable es el de un aterrizaje suave, lo que es un buen dato para la economía global. “No habrá, al menos por ahora, un aterrizaje forzoso y la actual desaceleración comenzará a revertirse en el segundo semestre, dando lugar a un crecimiento para este año del orden del 7,5%”, escribió esta semana.

A mediano plazo, el desafío central de China, en un mundo que crece menos, es virar hacia un modelo de crecimiento orientado por fuentes de demanda internas; hacer las reformas estructurales necesarias, mejorar la institucionalidad económica y acomodarse a una población que, dado su estancamiento, será vieja antes que rica.

Un activo no menor de la economía china son los buenos “animal spirits”. Una encuesta reciente del Pew Research Center muestra que el 83% de los chinos es optimista con respecto a la salud de su economía, una cifra casi imposible de encontrar en cualquier otro país. Esto se explica por el crecimiento, que permite que haya oportunidades de empleo y salarios, si bien bajos, crecientes. La migración del campo a la ciudad seguirá en los próximos años, y las ciudades, que operan como polos de crecimiento, sumarán mano de obra.

Las exportaciones de la Argentina a China entre enero y mayo de este año fueron de US$ 2.067, lo que marcaba un alza interanual acumulada de 26%. Sin embargo, el último informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA), del Indec, que incluyó los datos de junio, mostró un crecimiento exportador interanual acumulado de sólo 3%. ¿Por qué? En julio se derrumbaron las exportaciones al Gigante Asiático. Según el Indec, esto se debió a las menores ventas de productos primarios. Para la consultora abeceb, el efecto de la sequía sobre las ventas del complejo oleaginoso fue uno de los factores que derrumbaron las exportaciones argentinas al mundo, y a China en particular.

(De la edición impresa)

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